COLECCIONES MEDIATECA

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OBJETOS

  • Frente en defensa de los recursos nacionales. (Dos ejemplares)

    Gráfica

  • Machete

    Objetos históricos

  • Museo Regional de Guadalajara

    Cápsulas de audio

  • Bárbara Cifuentes, Lenguas para un pasado, huellas de una nación. Los estudios sobre lenguas indígenas de México en el siglo XIX, México, Instituto Nacional de Antropología e Historia/Plaza y Valdés, 2002, 112 pp.

    Artículos de Revista

  • Zona Arqueológica de Tehuacalco

    Cápsulas de video

  • Mesa 7. Depósitos digitales

    Ponencias

  • El Tlacuache Núm. 406 (2010)

    Números de revista

  • Coloquio Internacional. La transmisión de la tradición para la salvaguardia y conservación del Patrimonio Cultural

    Libros

  • Santa Lucía

    Esculturas

ACERVOS

  • Colección Juan Antonio Azurmendi - Fototeca Nacional

    Fotografías

    Esta colección, compuesta por 372 piezas (265 negativos y 107 positivos) tomadas alrededor de 1890 y 1905. Ingresó a la Fototeca Nacional del Instituto Nacional de Antropología e Historia en abril de 1981, gracias a la generosidad de la familia Horcasitas Azurmendi. Esta peculiar colección fotográfica perteneció a Juan Antonio Azurmendi y, en términos generales, podemos considerarla como fotografía de familia. En ella aparecen los retratos de él, de su esposa Dolores de Teresa y de sus dos hijas; los bienes y propiedades familiares, como la fábrica textil La Colmena; además de vistas de los alrededores de la Villa Nicolás Romero, en Tlanepantla, Estado de México, donde se ubicaba la fábrica. Los viajes también fueron sujeto fotográfico, de manera que encontramos tomas tanto de sus paseos en la inmediaciones de la Ciudad de México como de sus vacaciones en Europa. Sumamente atractivas resultan las fotografías tomadas en los interiores y el jardín de la finca de su propiedad, en la calle Sadi Carnot de la colonia San Rafael, en la capital. Dentro de este conjunto sobresale una serie de singulares tomas el proceso constructivo del inmueble. Los empleados domésticos aparecen muchas veces, acompañando a la familia o incluidos en el registro de la mansión. En algunas imágenes asoman amigos y otros miembros de las parentelas Azurmendi y De Teresa, acaudaladas familias porfirianas.

    Como ha mostrado Patricia Massé, si bien las placas no llevan firma, es posible reconocer en esta colección un origen común, atribuible tanto a cuestiones estilísticas como técnicas. Es claro que en el conjunto hay más de un fotógrafo, aunque también es evidente un punto de vista similar, propio de una misma clase social. Azurmendi o los fotógrafos que efectuaron las placas, operaron por lo menos con dos equipos: uno con tripié y otro portátil. El primero corresponde a la tecnología fotográfica más usual durante la segunda mitad del siglo XIX; el segundo, en cambio, se volvió popular al despuntar el XX. Es posible que en la casa existiera un cuarto oscuro.

    Estilísticamente hablando, en las imágenes es apreciable una coherencia estructural sustentada en los principios de la perspectiva y en un orden que garantiza la visualización de un espacio inteligible. En dos de las piezas, con imágenes poco representativas de su temática característica, están inscritas las iniciales J. A. del propio Juan Antonio Azurmendi, y en piezas de otras colecciones se ha constatado su firma en algunas impresiones. Las imágenes remiten al perfil de un aficionado que tomaba fotografías por placer y que se mantuvo al margen de la práctica profesional como vía de sustento. Se trata, desde luego, de un aficionado conocedor, diestro en el manejo de equipos fotográficos y con interés por la experimentación, que en este caso va desde la manipulación a la que somete algunos negativos para alterar la imagen, hasta el juego con la figura del propio fotógrafo.

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  • Colección Fotografía Estereoscópica - Fototeca Nacional

    Fotografías 

    Al igual que otras colecciones, ésta fue creado para reunir y facilitar la consulta y estudio de las fotografías estereoscópicas dispersas en varias colecciones de la Fototeca Nacional. Este formato fue popular desde mediados del siglo XIX y conoció un nuevo auge a principios del XX. Es posible encontrar diferentes técnicas en su elaboración; de hecho, se empezó a utilizar poco después de la aparición del daguerrotipo, y se llegó a imprimir mediante técnicas fotomecánicas. Su atractivo principal reside en la sorprendente profundidad que proporciona la imagen bidimensional, que parece hacer más real la escena. Esta sensación se genera a través de la superposición de dos imágenes iguales, ligeramente desfasadas. Para alcanzar públicos variados, los fotógrafos solían imprimir en formato estereoscópico y en impresiones únicas la misma imagen.

    Para disfrutar de estas fotografías, es necesario contar con un aparato, el estereoscopio, base de un pasatiempo que tuvo sus inicios en exhibiciones públicas por las que se cobraba la entrada. De un primigenio y sencillo visor se convirtió, en los primeros años del siglo pasado, en un elaborado y costoso artefacto que permitía visualizar mecánicamente gran número de fotos. Pronto ingresó a la intimidad de los hogares mexicanos, generando un repertorio visual con una iconografía amplia, cuyo objetivo era presentar un panorama exhaustivo del mundo. Era una especie de atlas que aunaba a las modernas imágenes de ciudades, escenas de la población local. De tal suerte, es posible hallar en este fondo, compuesto por 665 piezas (611 negativos y 54 positivos), vistas urbanas y rurales, monumentos y aspectos de la vida cotidiana que abarcan de la segunda mitad del siglo XIX a los primeros años del XX.

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  • Colección de cerámica - Museo Nacional del Virreinato

    Piezas históricas

    Exhibe ejemplos de mayólica o talavera de Puebla, entre los que destacan piezas de vajillas y azulejos. De estos últimos, los más importantes son los que decoran la Casa de Loreto, el Relicario de San José, el piso del Camarín de la Virgen y la Capilla del noviciado.

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  • Colección Eduardo Oropeza - Fototeca Nacional

    Fotografías

    Esta colección fue constituida con 155 piezas (5 negativos y 150 positivos) que se encontraban en poder del antropólogo Eduardo Oropeza, e ingresaron a la Fototeca Nacional en 1997. Aparentemente, las imágenes –tomadas durante el primer decenio del siglo XX- son obra de un fotógrafo aficionado que captó con cámara estereoscópica escenas de días de campo, jaripeos y vistas de una casa campirana con sus jardines, así como retratos de familias campesinas. También contiene series rotuladas –quizá obra comercial- sobre Chapultepec e Iglesias de la Ciudad de México, además de vistas, puentes y estaciones de ferrocarril, especialmente de la zona aledaña a Xalapa, Veracruz.

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  • Acervo Etnográfico - Museo de las Culturas de Oaxaca

    Piezas etnográficas

    Los objetos de este acervo permiten un acercamiento a las costumbres y manifestaciones artísticas y populares de las poblaciones indígenas del estado de Oaxaca. Es importante destacar que estas actividades artísticas se siguen llevando a cabo en la actualidad, tal es el caso de la cerámica, orfebrería, tallas, herrería, talabartería, cuchillería y producción de bebidas.

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  • Colección Chapultepec - Fototeca Nacional

    Fotografías 

    La Fototeca Nacional recibió, en dos entregas realizadas en 1976 y 1979, el material que integró las exposiciones: La fotografía como testimonio histórico e Historia de la fotografía en México, cuyas sedes fueron el Museo Nacional de Historia, localizado en el Castillo de Chapultepec, y el Museo Nacional de Antropología, respectivamente. Estas dos muestras de gran relevancia asentaron la importancia de la fotografía antigua e hicieron evidente el papel que jugó el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en la revaloración de este medio.

    El material incluía una colección de imágenes de cámara, álbumes del siglo XIX y aparatos fotográficos, así como el célebre daguerrotipo de la Guerra de 1847, por muchos años exhibido en el Museo Nacional de Historia. Lamentablemente, según los criterios de la época, estas donaciones se subdividieron para incorporar algunas piezas a otros fondos, con la intención de facilitar la búsqueda y conservación de las imágenes, dejando juntos solo un álbum y varios negativos relacionados con la historia del Museo Nacional y del INAH.

    Hoy contiene 281 piezas (212 negativos y 69 positivos) que abarcan de fines del siglo XIX a las primeras décadas del XX. Entre las temáticas figuran retratos de personajes ilustres de la aristocracia europea, imágenes de colaboradores, instalaciones museográficas y piezas tanto del antiguo Museo Nacional como del Museo Nacional de Historia.

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  • Colección Semo - Fototeca Nacional

    Fotografías

    En 1973, Simón o Senya Flechine (escrito a veces como Fleshin), decidió donar su acervo fotográfico a la nación, a través de la Secretaría de Educación Pública, con la intención de “invitar a todos los fotógrafos a seguir el ejemplo y hacer posible la creación de una Fototeca Nacional”, según relata el editor Raymundo López Ortiz. Meticulosamente ordenada por el fotógrafo y su esposa, Mollie Steimer (seudónimo de Marthe Alperine), la donación consistía en una serie de álbumes con negativos y contactos, así como impresiones, documentos, recortes de periódicos, notas biográficas, testimonios, reconocimientos y algunas publicaciones. En 1976 este material pasó a formar parte de la Fototeca de Culhuacán, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Poco después al fundarse la Fototeca del Instituto en la ciudad de Pachuca, Hidalgo, gran parte de las colecciones –entre ellas el material de Senya– fueron trasladadas a las nuevas instalaciones. En 1981, el Fondo SEMO creció gracias a la generosa donación de José Carbó Garriga y Carmen D. De Carbó, amigos cercanos de la pareja. Hoy en día se compone de 50,468 piezas (25,678 negativos y 24,790 positivos) que abarcan de 1920 a 1963.

    Ucraniano de origen, Simón Flechine nació en 1894. Judío y anarquista, se vio obligado a cambiar de país en varias ocasiones, buscando refugio y un lugar donde pudiera hacer honor a sus ideas políticas en el campo del activismo. Se inició en la militancia anarquista en los Estados Unidos, país al que llegó en 1913, y trabajó para la revista Mother Earth, editada por Emma Goldman y Alexander Berkman. Volvió a su país natal en 1917 para sumarse al movimiento revolucionario. Una trayectoria similar siguió Mollie, también de origen ruso, quien vivió la represión de manera más directa. Ambos se encontraron en Rusia, y en plena etapa de consolidación de la revolución bolchevique, ayudaron a sus compañeros militantes que habían caído presos, hasta que fueron arrestados. Acusados de anarquistas, los expulsaron de la Unión Soviética en 1923, y a continuación se instalaron en Berlín. Fue allí donde Senya se inició en la fotografía, aprendiendo de la experimentación formal y la documentación social entre las que oscilaba la vanguardia alemana. Se dedicó al reportaje y trabajó en el estudio de Sasha Stone, conocido fotógrafo que participó en la famosa exposición Film und Foto. Expuso por primera vez en su casa, y en el registro que realizó de la muestra podemos ya observar temas sobre los que trabajó obsesivamente toda su vida, como los estudios de manos y rostros, y los personajes representativos de alguna actividad o estado de ánimo. En esos años retrató a sus compañeros de militancia y de destierro, creando una colección de imágenes de anarquistas rusos y europeos.

    Huyendo del nazismo, Senya y Mollie se dirigieron a París en 1933, donde él trabajó como director artístico y técnico en los estudios Harcourt. Ahí se especializó en fotografiar personalidades del ambiente cultural parisino, y halló una manera más dramática de concebir el retrato, valiéndose de claroscuros, sombras y rasgos perfectamente delineados que subrayan la personalidad del retratado. En México perfeccionaría este estilo, insistiendo en un laborioso retoque que concibió como imprescindible para la obra final. En 1939, luego de la derrota republicana en la Guerra Civil española, los Flechine se abocaron a ayudar a numerosos anarquistas, justo cuando iniciaba la Segunda Guerra Mundial. Mollie fue enviada a un campo de concentración en mayo de 1940, y después de múltiples peripecias pudo reunirse con Senya. Nuevamente juntos, en 1941-1942 se embarcaron rumbo al México cardenista. Poco después de llegar a nuestro país, Flechine expuso en el Palacio de Bellas Artes y, bajo el rótulo “FOTO SEMO” –acrónimo conformado por la contracción de las primeras letras de su nombre y el de Mollie–, la pareja abrió un estudio en la calle de Artes número 28, por el cual desfilaron ciudadanos de a pie, intelectuales y políticos, pero sobre todo un nutrido grupo de actores de cine y de teatro, músicos, bailarines y vedettes. Sus fotografías sirvieron para ilustrar artículos y portadas de múltiples revistas. A fines de 1963, cerraron el estudio en la Ciudad de México y se mudaron a Cuernavaca, Morelos. En 1975, el fotógrafo publicó Semo Ballet, un libro con tomas del Ballet Moderno del coreógrafo Hans Weidt, realizadas durante su estancia en París. Cinco años después murió Mollie; Senya le sobrevivió apenas once meses, falleciendo el 19 de junio de 1981..

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  • Colección Felipe Teixidor - Fototeca Nacional

    Fotografías

    En enero de 1979 ingresó a la Fototeca Nacional el acervo de este destacado intelectual de origen español. Adquirido por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (inah). Por desgracia, también en este caso operaron los criterios de accesibilidad a los materiales, por lo que se modificó sustancialmente el orden original, incorporándose imágenes de otros fondos, especialmente del llamado Culhuacán, a la vez que piezas de este acervo fueron trasladadas a otras colecciones. En los últimos tiempos se ha trabajado para recuperar su integridad y actualmente cuenta con 13,532 piezas (410 negativos y 13,122 positivos) que abarcan de mediados del siglo XIX a cerca de 1970. El extenso legado de Teixidor se complementa con los materiales comprados por el Archivo General de la Nación, y por su acervo bibliográfico, adquirido en 1987 por la Biblioteca de México.

    Felipe Teixidor (1895-1980) nació en Barcelona, y se naturalizó mexicano en 1928. Estudió en su ciudad natal y muy joven se fue a vivir a París, donde estuvo en contacto con el medio artístico. Llegó a Orizaba, Veracruz, en 1919, y en 1922 se estableció en la capital, donde rápidamente se incorporó al ambiente cultural de vanguardia de la época, sobresaliendo su amistad con Edward Weston y Tina Modotti, la cual marcaría su apreciación hacia la fotografía, misma que también practicó. Frecuentó a diego Rivera, Jena Charlot, al Dr. Atl, Nahui Olin, Enrique y Gabriel Fernández Ledesma, Monserrat Alfau –Monna, quien se convertiría en su esposa-, Rafael Sala, Salvador Novo, Xavier Villaurrutia, Genaro Estrada y muchos otros.

    En México desarrolló sus intereses bibliográficos y cultivó su afán coleccionista. Fue vendedor de libros viejos, lo que seguramente le puso en contacto con fotografías antiguas –apreciadas por algunos miembros de sus círculo, como Enrique Fernández Ledesma-, y que debió empezar a coleccionar desde época muy temprana. Desempeñó múltiples puestos en la administración pública y coordinó las cuatro primeras ediciones del Diccionario Porrúa de historia, geografía y biografía de México y la colección Sepan Cuántos… de la misma casa editorial. La labor de edición la compartió con Monna, también española e intelectual por derecho propio. En 1980 ingresó a la Academia Mexicana de la Lengua.

    La colección de Felipe Teixidor destaca por su amplia variedad, que responde a su curiosidad en materia fotográfica y al uso que dio a las imágenes para documentar e ilustrar publicaciones. Con enorme sensibilidad plástica, Teixidor escogió obras de gran calidad, con técnicas y formatos tan diversos, que su legado resulta un valioso muestrario de los principales fotógrafos que trabajaron en México y de los distintos procesos fotográficos. Entre los autores extranjeros se encuentran Désiré Charnay, Julio Michaud, François Aubert, Alfred Briquet, William Henry Jackson, Gove and North y Hugo Brehme. En cuanto a los nacionales, cabe mencionar a Octaviano de la Mora, Lorenzo Becerril, Cruces y Campa, y los hermanos Valleto.

    Las imágenes con vistas de las principales ciudades mexicanas, así como sus paisajes y monumentos históricos y arqueológicos, han servido para el estudio del patrimonio mueble e inmueble. Su colección de retratos del siglo xx es una de las más ricas, tanto por la cantidad como por la amplia gama de personajes famosos y anónimos que aparecen, convirtiéndola en referencia básica para el estudio de las maneras de representación individual y colectiva de las clases media y alta del México decimonónico. Las series de tipos mexicanos y escenas costumbristas abren el espectro a una gama más amplia de nuestra sociedad. No faltan en su colección fotografías y postales de la Revolución, sobre todo de la Decena Trágica y la invasión norteamericana de 1914, además de vistas de ciudades y monumentos europeos y americanos. Finalmente, Teixidor también nos dejó un registro de sus viajes de trabajo, que le llevaron a recorrer gran parte del territorio nacional.

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  • Colección Consejo Mexicano de Fotografía - Fototeca Nacional

    Fotografías

    Esta colección integrada por 123 positivos, se instituyó a partir de la donación que el Consejo Mexicano de Fotografía, A.C., hizo a la Fototeca Nacional, el 25 de julio de 1988. José Luis Neyra presidía el Consejo en ese entonces, y la entrega de los materiales estuvo a cargo de Gilberto Chen.

    La preparación del I Coloquio Latinoamericano de fotografía, en 1977, dio origen a la fundación del Consejo, iniciativa desarrollada bajo el liderazgo de Pedo Meyer y un grupo interesado en mejorar las condiciones de producción y difusión del trabajo fotográfico, entre ellos los fotógrafos Lázaro Blanco y Nacho López, y los críticos de arte Jorge Alberto Manrique y Raquel Tibol. En los principios y objetivos del Consejo se señalaba que “el fotógrafo, vinculado a su época y a su ámbito enfrenta la responsabilidad de interpretar con sus imágenes la belleza y el conflicto, los triunfos y las derrotas y las aspiraciones de su pueblo”, y afirmaba que debía realizar “un arte de compromiso y no de evasión”. Esa constante atención a la situación social en América Latina marcó la obra de un gran número de sus integrantes.

    Ese mismo año el Consejo obtuvo el respaldo del subsecretario de Cultura y Recreación de la Secretaría de Educación Pública, Víctor Flores Olea, quien dispuso el apoyo del instituto Nacional de Bellas Artes. Así, desde su sede La Casa de la Fotografía, en la colonia Roma, logró efectuar tres coloquios latinoamericanos, celebrados en México (1978 y 1981) y La Habana, Cuba (1984), y un coloquio nacional organizado en Pachuca, Hidalgo (1984); además de talleres, exposiciones y la formación de una colección. Adicionalmente se creó una red de fotógrafos latinoamericanos, y se promovieron concursos y bienales. En 1994, el Centro de la Imagen recogió las iniciativas del Consejo, prácticamente desaparecido, sumándolas a las nuevas perspectivas de la fotografía.

    La colección que resguarda la Fototeca Nacional nació de la carpeta 39 Fotógrafos Mexicanos conformada a partir de los sismos de 1985 con el objeto de recaudar recursos para los damnificados, la cual incluía obra de destacados autores miembros del Consejo: Lourdes Almeida, Manuel Álvarez Bravo, Colette Álvarez Urbajtel, Yolanda Andrade, Aníbal Angulo, Lázaro Blanco, Adrián Bodek, Enrique Bostelmann, Gilberto Chen, Laura Cohen, Carlos Contreras, Rogelio Cuéllar, José Kuri, Rafael Doniz, Gabriel Figueroa, Víctor Flores Olea, Héctor García, Flor Garduño, Lourdes Grobet, Vicente Guijosa, Germán Herrera, Graciela Iturbide, Nacho López, Salvador Lutteroth, Pedro Meyer, José Luis Neyra, John O´Leary, Rubén Ortiz, Pablo Ortiz Monasterio, Jesús Sánchez Uribe, Saúl Serrano, Carlos Samonte, Guillermo Soto, Gerardo Suter. Es una significativa muestra de las tendencias de la fotografía en ese momento, preocupada por lo social, pero atenta también a la solución formal de la toma y a la calidad en la impresión.

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ESPACIOS

  • Museo Tuxteco

    Museos

  • Museo Regional de Yucatán, Palacio Cantón

    Museos

  • Hochob

    Zonas arqueológicas

  • Chakanbakán

    Zonas arqueológicas

  • Xcalumkín

    Zonas arqueológicas

  • Nadzca'an

    Zonas arqueológicas

  • Centro Comunitario Culhuacán, ex Convento de San Juan Evangelista

    Museos

  • San Miguel Ixtapan

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  • Museo Regional de la Laguna

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  • Toniná, espacio sagrado maya habitado por un pueblo guerrero, está emplazado en la cima de una colina que domina el valle de Ocosingo. Su apogeo va del año 600 al 900, dentro del periodo Clásico, y fue el último testigo del ocaso del llamado Viejo Imperio Maya, cuya última fecha fue hallada justamente ...
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  • En las culturas mesoamericanas el maíz tuvo un papel trascendental. Su semilla era concebida como una mujer, cuyas diversas edades iban representando el desarrollo de la mazorca y debido a la importancia de este proceso sus etapas estaban asociadas a distintas deidades. En el panteón mexica la diosa del maíz tierno ...

MEDIATECA INAH

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