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ACERVOS

  • Colección Nacho López - Fototeca Nacional

    Fotografías

    En 1986 el Consejo Nacional de Fomento Educativo (CONAFE) compró el acervo de Nacho López, compuesto por 35,654 piezas (32,239 negativos y 3,415 impresiones) que van de 1940 a 1980 y, a petición expresa del autor, inmediatamente lo entregó al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) para su resguardo, investigación y difusión. Originario de Tampico, Ignacio López Bocanegra (1923-1986) desde muy joven mostró interés por la fotografía, que comenzó a practicar en Mérida. En 1944 se trasladó a la capital del país y fue ayudante de camarógrafo en la Unión de trabajadores de estudios Cinematográficos, iniciando en 1945 sus estudios en el Instituto de Artes y Ciencias Cinematográficas de México donde, entre otras figuras señeras, impartían clases el fotógrafo Manuel Álvarez Bravo y el director de cine alejandro Galindo. En 1948 residió por un breve periodo en Venezuela, sede de su primera muestra, donde fue maestro de técnica fotográfica en la Escuela de Periodismo de la Universidad Central de Caracas.

    A partir de los años cincuenta inició su conocida etapa como fotorreportero y desde entonces destacó por su cobertura de la vida popular de la Ciudad de México. Llevó a cabo un importante registro de danza contemporánea, actividad para la que siempre guardó especial atención debido al vínculo con su hermana, la bailarina Rocío Sagaón. Por esos años comenzó su colaboración con diversas revistas y periódicos como Mañana, Así, Hoy, Siempre!, Life y Artes de México. Desde 1956 incursionó en el cine –que fue una de sus pasiones– y filmó a lo largo de su vida varios documentales, noticieros y cortometrajes, obteniendo un premio por Los hombre cultos (1972). Fue asistente y laboratorista de Víctor De Palma, fotógrafo de Life, a quien consideró su primer maestro. Entre sus publicaciones figuran Viaje a la tarahumara (1960); un número doble de Artes de México, “La Ciudad de México III” (1964); Los pueblos de la bruma y el sol (1981); Los trabajadores del campo y la ciudad (1982); Los chontales de Tabasco (1982) y Yo, el ciudadano (1984). Realizó numerosas exposiciones, entre las que figuran Cincuenta imágenes de jazz (1962, con Pedro Cervantes), Caleidoscopio fotográfico (1965) y Espacios constantes (1984).

    Importante para su madurez plástica fue su participación en el grupo de Los Interioristas, que promovían un arte ligado al hombre en respuesta al abstraccionismo imperante entonces, y con el cual expuso en 1961. En los años setenta fue catedrático en la Facultad de Artes Plásticas de la Universidad Veracruzana y en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos de la Universidad Nacional Autónoma de México, al mismo tiempo dictó numerosas conferencias sobre cine y fotografía. Fundador del Consejo Mexicano de Fotografía, escribió una serie de artículos en torno al Primer Coloquio Latinoamericano de fotografía, convocado en 1978. Trabajó para varias instituciones gubernamentales, como el Comité Administrador del Programa Federal de Construcción de Escuelas, en 1963; el Instituto Nacional de Capacitación Agraria, en 1974; la Dirección de Educación Indígena, en 1980, y el instituto de Estudios Políticos, Económicos y Sociales, en 1982. Destaca su labor en el Instituto Nacional Indigenista (hoy Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas), para el cual realizó extensos registros fotográficos en diferentes zonas indígenas y varios cortometrajes. Allí colaboró en la formación del archivo audiovisual, junto con sus amigos Alfonso Muñoz y Óscar Menéndez.

    Nacho López hizo del fotoensayo una forma muy personal de expresión. Muchas de sus mejores series fueron “dirigidas”, mediante situaciones que él mismo provocaba en el ambiente popular de la capital: es el caso de los ensayos, Cuando una mujer guapa parte plaza por Madero y La Venus se va de juerga. De este modo, como ha señalado John Mraz, detrás de sus secuencias fotográficas hay todo un trabajo de concepción, planeación, dirección y ejecución, que da una nueva dimensión a la toma instantánea y al trabajo documental. También supo desplegar en los registros más ortodoxos de documentación y en el tratamiento de temas étnicos, arquitectónicos y sociales, un encuadre novedoso y perspicaz, que se sumaba a una sorprendente actitud lúdica. Una vez realizada la serie, López trabajaba en la selección, montaje, pies de foto y edición, así como en la formación misma de la página, ensamblando imágenes con textos propios o ajenos. Por la calidad plástica y técnica de sus imágenes y su compromiso social, por las reflexiones en torno a su propio quehacer, y por la lucidez con que abordó algunos de los temas medulares de la compleja sociedad mexicana de la segunda mitad el siglo XX, Nacho López es considerado uno de los principales teóricos del fotoperiodismo mexicano, y uno delos fotógrafos documentales más importantes.

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  • Colección José Antonio Bustamante - Fototeca Nacional

    Fotografías

    El 16 de noviembre de 1990, el fotógrafo José Antonio Bustamante Martínez (1893-ca. 1898) cedió a la Unidad de Publicaciones Educativas de la Secretaria de Educación Pública los derechos de uso de su material para la edición del libro El Gran Lente (1992), de Alfonso Morales. Posteriormente las 18,865 piezas (16,043 negativos y 2,822 positivos) fueron donadas al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), y se integraron a la Fototeca Nacional.

    Es realmente extraordinaria la historia de este archivo fotográfico, rescatado de las ruinas resultantes de los sismos de 1985 en la Ciudad de México. Bustamante se hizo fotógrafo al término de la Revolución Mexicana. Primero recorrió plaza, ferias y rancherías en Aguascalientes, San Luis Potosí y Zacatecas, como ambulante. A principios de la década de 1930 fundó en Fresnillo, Zacatecas, el estudio El Gran Lente, en honor del lente de foco largo que usaba para los retratos de grupo. En ese lugar, Bustamante registró la vida íntima y colectiva de los lugareños hasta finales delos años cincuenta, a la vez que vendió cámaras y materiales fotográfico. Además de los retratos de estudio, registró eventos familiares, fiestas y escenas en exteriores. Finalmente se trasladó a la Ciudad de México en 1962, estableciendo su estudio en la avenida San Juan de Letrán, hoy Eje Central Lázaro Cárdenas. Allí dio servicio hasta mediados de los setenta, realizando retratos –especialmente de trabajadores– y, según él mismo relató, “fotos de desnudos”. Este conjunto de imágenes que abarca de 1920 a 1970 permite adentrarse en la práctica de un fotógrafo sin mayores pretensiones artísticas, por cuyo estudio desfiló la clase media y trabajadora provinciana y capitalina del país.

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  • Colección Gustavo Díaz Ordaz - Fototeca Nacional

    Fotografías

    El 22 de mayo de 1980, Silvia García de Alba de Rojo Lugo, esposa del licenciado Jorge Rojo Lugo, gobernador del estado de Hidalgo (1975-1976 y 1978-1981), hizo entrega de este material a la Fototeca Nacional. Seguramente su origen es la oficina de prensa de la Presidencia de la República. 

    Poblano de origen, Gustavo Díaz Ordaz (1911-1979) era abogado de profesión. Fue presidente del Supremo Tribunal de Justicia, vicerrector de la Universidad de Puebla, diputado federal, senador, Secretario de Gobernación y presidente de la República de 1964 a 1970. Su gobierno fomentó el desarrollo económico de México. Impulsó un plan agrario integral, la industrialización rural y al sector petrolero, así como la infraestructura hidráulica y eléctrica. Durante su gestión se inició el levantamiento aéreo fotogramétrico del territorio nacional, se promulgó la nueva Ley del Trabajo, se otorgó el voto a los jóvenes de 18 años, se emprendió la construcción del Sistema de Transporte Colectivo Metro en la Ciudad de México, y se incrementó el presupuesto destinado a la educación pública. 

    Sin embargo, la dura represión contra el movimiento estudiantil de 1968, que culminó con la sangrienta matanza en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco, el 2 de octubre de ese año –poco antes del inicio de los Juegos Olímpicos– ha marcado su gestión. Los materiales registran la cobertura fotoperiodística de las actividades presidenciales, incluyendo inauguraciones, giras nacionales e internacionales, visitas oficiales, reuniones con confederaciones y sindicatos, etcétera. Queda pendiente el estudio de las imágenes de este fondo, el cual está integrado por 7,067 piezas (6,878 negativos y 189 positivos).

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  • Proyecto México 2ª etapa

    Guías turísticas

    Comprende una nueva edición de miniguías que incluyen fotografías de alta calidad, mapas del sitio, rutas que indican la forma más eficiente de llegar al lugar, así como secciones denominadas Pieza o Estructura estelar, Numeralia, ¿Sabías qué?, y Descubre tú mismo, a través de lo cual los lectores pueden tener una idea clara de lo que van a encontrar en el sitio arqueológico o museo regional. 

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  • Colección Margarita Scott - Fototeca Nacional

    Fotografías

    En agosto de 2005, Irene Margaret Castro, nieta del fotógrafo estadounidense Winfield Scott, donó al Instituto Nacionald e Antropología e Historia, 518 piezas de este autor a nombre de su madre, Margarita Scott. Esta colección completa la labor desarrollada en México por el fotógrafo, sobre todo en Chapala, donde se asentó durante algunos años de la primera década del siglo XX, efectuando vistas del México rural y documentando escenas cotidianas. Así también se incluyen algunas imágenes de California en la década siguiente.

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  • Colección Étnico - Fototeca Nacional

    Fotografías

    Procedente de la Fototeca de la Dirección de Monumentos Coloniales del Instituto Nacional de Antropología e Historia con sede en el ex Convento de Culhuacán, se incorporó a la Fototeca Nacional, en 1978, un conjunto de 2,858 imágenes (932 negativos y 1,926 positivos) antropológicas y etnográficas que abarcan de mediados del siglo XIX a mediados del XX, al que se denominó Colección Étnico, y que tuvo su origen en el Museo Nacional y en las investigaciones realizadas por el Instituto desde su creación.

    La fotografía antropológica fue un importante género dentro de las colecciones del antiguo Museo Nacional, al proveer información visual fundamental para elaborar el catálogo de las etnias que desvelaba a los investigadores en su afán por obtener un panorama global que permitiera desarrollar teorías sobre su historia, así como generar estrategias para incorporar a los indígenas al proyecto nacional. La documentación fotográfica presentaba tanto a individuos como a grupos, y abarcaba desde el retrato de estudio hasta el registro antropométrico; paulatinamente se fueron incorporando imágenes de su hábitat, objetos y costumbres, acorde con el desarrollo de la antropología que abandonó el registro aislado de los “tipos físicos” para contextualizarlos en su entorno.

    En el siglo XIX en inicios del XX muchas de las impresiones provenían de fotógrafos establecidos a lo largo del país, lo cual implicó heterogeneidad en la manera de acercarse a los sujetos, en los formatos y en la calidad de las imágenes. Entre éstas hay algunas que podemos ubicar dentro de la tradición de los llamados “tipos populares” o “mexicanos”, evidentes representaciones de los oficios, realizadas generalmente en estudio, con actores o con personajes que realmente desempeñaban esas actividades, muchos de los cuales eran de origen indígena. Para la Exposición Histórico-Americana de Madrid, que en 1892 celebró su Cuarto Centenario del Descubrimiento de América, ingresaron innumerables fotografías enviadas por los diversos estados de la República, a veces realizadas ex profeso.

    En el inventario del Museo de 1919, por ejemplo, se documentaron 617 fotografías de grupos étnicos en diversos formatos, que abarcaban todos los estados y territorios del país; entre ellas se encontraban 22 de “Indígenas en posición antropométrica”. Otra vertiente fue el registro de material osteológico en el campo de la antropología física. Interesante es también la serie sobre la educación rural en la época posrevolucionaria.

    Por otra parte, existió en el pasado –como en nuestros días- un intercambio de imágenes entre investigadores extranjeros e instituciones mexicanas, que han enriquecido el acervo con autores muy diversos. La falta de documentación, el uso evidente de algunas fotografías o del mismo modelo para representar a diversas etnias o variantes regionales, así como la recurrencia constante a estereotipos, dificultan su identificación precisa. Como muchas de otras colecciones, las imágenes están a espera de investigaciones puntuales. No obstante, resultan de incuestionable atractivo visual y constituyen una rica fuente documental, no solo porque muchas de las tradiciones, indumentaria o actividades registradas han desaparecido, sino porque brindan información invaluable para acercarnos al contexto cultural bajo el cual se construyeron los catálogos etnográficos y las distintas maneras de percibir al indígena.

    La manera en que se utilizaron las imágenes, las formas en que fueron tomadas, (escenografías, poses, gestos, inclusión de objetos, etcétera) nos hablan de la particular visión del fotógrafo y de quienes le encargaron las tomas o las usaron después (el retoque, el montaje, los datos anotados, la circulación, etcétera); todos estos elementos constituyen valiosos recursos para comprender el complejo proceso en que se desenvolvieron los estudios etnográficos en nuestro país. Además, son una muestra clara del papel que la fotografía ha jugado a lo largo de nuestra historia como agente para la descripción, construcción, formulación y planteamiento de nuestra identidad multiétnica.

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  • Colección Marcos Rocha - Fototeca Nacional

    Fotografías

    Se desconoce el origen de esta colección, compuesta por 123 piezas (30 negativos y 85 positivos), que se incorporó a la Fototeca Nacional en la década de 1980. Todo parece indicar que se trata de la obra de un aficionado que utilizó una cámara estereoscópica, algo frecuente a principios del siglo XX, y que con la práctica desarrolló algunas interesantes perspectivas. La colección contiene una serie de vistas de ciudades como Guadalajara y Monterrey; diversos parajes, algunos vinculados a la industria, como Encasa, y paisajes que formaban parte del itinerario turístico, como las cascadas de Juanacatlán. También pueden encontrarse retratos y escenas de la vida cotidiana de fines del siglo XIX y principios del XX.

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  • Colección Consejo Mexicano de Fotografía - Fototeca Nacional

    Fotografías

    Esta colección integrada por 123 positivos, se instituyó a partir de la donación que el Consejo Mexicano de Fotografía, A.C., hizo a la Fototeca Nacional, el 25 de julio de 1988. José Luis Neyra presidía el Consejo en ese entonces, y la entrega de los materiales estuvo a cargo de Gilberto Chen.

    La preparación del I Coloquio Latinoamericano de fotografía, en 1977, dio origen a la fundación del Consejo, iniciativa desarrollada bajo el liderazgo de Pedo Meyer y un grupo interesado en mejorar las condiciones de producción y difusión del trabajo fotográfico, entre ellos los fotógrafos Lázaro Blanco y Nacho López, y los críticos de arte Jorge Alberto Manrique y Raquel Tibol. En los principios y objetivos del Consejo se señalaba que “el fotógrafo, vinculado a su época y a su ámbito enfrenta la responsabilidad de interpretar con sus imágenes la belleza y el conflicto, los triunfos y las derrotas y las aspiraciones de su pueblo”, y afirmaba que debía realizar “un arte de compromiso y no de evasión”. Esa constante atención a la situación social en América Latina marcó la obra de un gran número de sus integrantes.

    Ese mismo año el Consejo obtuvo el respaldo del subsecretario de Cultura y Recreación de la Secretaría de Educación Pública, Víctor Flores Olea, quien dispuso el apoyo del instituto Nacional de Bellas Artes. Así, desde su sede La Casa de la Fotografía, en la colonia Roma, logró efectuar tres coloquios latinoamericanos, celebrados en México (1978 y 1981) y La Habana, Cuba (1984), y un coloquio nacional organizado en Pachuca, Hidalgo (1984); además de talleres, exposiciones y la formación de una colección. Adicionalmente se creó una red de fotógrafos latinoamericanos, y se promovieron concursos y bienales. En 1994, el Centro de la Imagen recogió las iniciativas del Consejo, prácticamente desaparecido, sumándolas a las nuevas perspectivas de la fotografía.

    La colección que resguarda la Fototeca Nacional nació de la carpeta 39 Fotógrafos Mexicanos conformada a partir de los sismos de 1985 con el objeto de recaudar recursos para los damnificados, la cual incluía obra de destacados autores miembros del Consejo: Lourdes Almeida, Manuel Álvarez Bravo, Colette Álvarez Urbajtel, Yolanda Andrade, Aníbal Angulo, Lázaro Blanco, Adrián Bodek, Enrique Bostelmann, Gilberto Chen, Laura Cohen, Carlos Contreras, Rogelio Cuéllar, José Kuri, Rafael Doniz, Gabriel Figueroa, Víctor Flores Olea, Héctor García, Flor Garduño, Lourdes Grobet, Vicente Guijosa, Germán Herrera, Graciela Iturbide, Nacho López, Salvador Lutteroth, Pedro Meyer, José Luis Neyra, John O´Leary, Rubén Ortiz, Pablo Ortiz Monasterio, Jesús Sánchez Uribe, Saúl Serrano, Carlos Samonte, Guillermo Soto, Gerardo Suter. Es una significativa muestra de las tendencias de la fotografía en ese momento, preocupada por lo social, pero atenta también a la solución formal de la toma y a la calidad en la impresión.

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  • Colección Felipe Teixidor - Fototeca Nacional

    Fotografías

    En enero de 1979 ingresó a la Fototeca Nacional el acervo de este destacado intelectual de origen español. Adquirido por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (inah). Por desgracia, también en este caso operaron los criterios de accesibilidad a los materiales, por lo que se modificó sustancialmente el orden original, incorporándose imágenes de otros fondos, especialmente del llamado Culhuacán, a la vez que piezas de este acervo fueron trasladadas a otras colecciones. En los últimos tiempos se ha trabajado para recuperar su integridad y actualmente cuenta con 13,532 piezas (410 negativos y 13,122 positivos) que abarcan de mediados del siglo XIX a cerca de 1970. El extenso legado de Teixidor se complementa con los materiales comprados por el Archivo General de la Nación, y por su acervo bibliográfico, adquirido en 1987 por la Biblioteca de México.

    Felipe Teixidor (1895-1980) nació en Barcelona, y se naturalizó mexicano en 1928. Estudió en su ciudad natal y muy joven se fue a vivir a París, donde estuvo en contacto con el medio artístico. Llegó a Orizaba, Veracruz, en 1919, y en 1922 se estableció en la capital, donde rápidamente se incorporó al ambiente cultural de vanguardia de la época, sobresaliendo su amistad con Edward Weston y Tina Modotti, la cual marcaría su apreciación hacia la fotografía, misma que también practicó. Frecuentó a diego Rivera, Jena Charlot, al Dr. Atl, Nahui Olin, Enrique y Gabriel Fernández Ledesma, Monserrat Alfau –Monna, quien se convertiría en su esposa-, Rafael Sala, Salvador Novo, Xavier Villaurrutia, Genaro Estrada y muchos otros.

    En México desarrolló sus intereses bibliográficos y cultivó su afán coleccionista. Fue vendedor de libros viejos, lo que seguramente le puso en contacto con fotografías antiguas –apreciadas por algunos miembros de sus círculo, como Enrique Fernández Ledesma-, y que debió empezar a coleccionar desde época muy temprana. Desempeñó múltiples puestos en la administración pública y coordinó las cuatro primeras ediciones del Diccionario Porrúa de historia, geografía y biografía de México y la colección Sepan Cuántos… de la misma casa editorial. La labor de edición la compartió con Monna, también española e intelectual por derecho propio. En 1980 ingresó a la Academia Mexicana de la Lengua.

    La colección de Felipe Teixidor destaca por su amplia variedad, que responde a su curiosidad en materia fotográfica y al uso que dio a las imágenes para documentar e ilustrar publicaciones. Con enorme sensibilidad plástica, Teixidor escogió obras de gran calidad, con técnicas y formatos tan diversos, que su legado resulta un valioso muestrario de los principales fotógrafos que trabajaron en México y de los distintos procesos fotográficos. Entre los autores extranjeros se encuentran Désiré Charnay, Julio Michaud, François Aubert, Alfred Briquet, William Henry Jackson, Gove and North y Hugo Brehme. En cuanto a los nacionales, cabe mencionar a Octaviano de la Mora, Lorenzo Becerril, Cruces y Campa, y los hermanos Valleto.

    Las imágenes con vistas de las principales ciudades mexicanas, así como sus paisajes y monumentos históricos y arqueológicos, han servido para el estudio del patrimonio mueble e inmueble. Su colección de retratos del siglo xx es una de las más ricas, tanto por la cantidad como por la amplia gama de personajes famosos y anónimos que aparecen, convirtiéndola en referencia básica para el estudio de las maneras de representación individual y colectiva de las clases media y alta del México decimonónico. Las series de tipos mexicanos y escenas costumbristas abren el espectro a una gama más amplia de nuestra sociedad. No faltan en su colección fotografías y postales de la Revolución, sobre todo de la Decena Trágica y la invasión norteamericana de 1914, además de vistas de ciudades y monumentos europeos y americanos. Finalmente, Teixidor también nos dejó un registro de sus viajes de trabajo, que le llevaron a recorrer gran parte del territorio nacional.

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ESPACIOS

  • Museo de Sitio, ex Convento de Santa Cruz de Santiago en Tlatelolco y Caja de Agua

    Museos

  • Tenam Puente

    Zonas arqueológicas

  • Teotihuacán

    Zonas arqueológicas

  • Museo de Sitio de Pomoná

    Museos

  • Sayil

    Zonas arqueológicas

  • Museo de las Culturas de Oaxaca, ex Convento de Santo Domingo de Guzmán

    Museos

  • Museo Regional de Michoacán, Nicolás León Calderón

    Museos

  • Balcón de Montezuma

    Zonas arqueológicas

  • Peralta

    Zonas arqueológicas

  • Este códice recibe su nombre del señor Alberto García Granados, quien lo compró en París a un librero llamado Emile Dufosse y posteriormente, en el año 1907, lo obsequió al Museo Nacional de Antropología e Historia. Está confeccionado en papel amate, en un formato de tira, pintado po...
  • En México los tacos son parte de nuestra identidad nacional. En cada estado de la República podemos degustar distintas recetas y formas de preparación. La variedad de propuestas, complementos y sabores es tan amplia que desde el año 2007, se celebra el día del taco el 31 de octubre. Si bien a muchos nos enca...
  • Dirigido por Manuel Gamio, este proyecto propuso por primera vez un ambicioso estudio multidisciplinario que buscó analizar de forma integral diversos aspectos pertenecientes a la vida de los pobladores de Teotihuacán, así en los resultados se presentan elementos geográficos, geológicos, demográficos, cu...

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