COLECCIONES MEDIATECA

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OBJETOS

  • Exposición temporal Piedras del Cielo. Civilizaciones del Jade

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  • Arqueología Núm. 1 (1987) Primera época

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  • Jícara

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  • De la Sierra Morena vienen bajando, zamba, ay, que le da

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  • La antropología en México. Panorama histórico

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  • Exposición temporal Testimonios de una guerra, en el Museo Regional de Nuevo León, Ex Obispado

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  • Kinderwunsch

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ACERVOS

  • Colección Bonifacio Maraveles - Fototeca Nacional

    Fotografías

    Esta colección, compuesta por 8,477 negativos ingresó a la Fototeca Nacional el 17 de diciembre de 2002, gracias a la donación del arquitecto Carlos Miranda Arias, a quien el autor legó sus materiales. Posiblemente nació en Guadalajara, Jalisco, en 1917, y murió en 1988; se cree que fue fotógrafo personal de Ramón Aguirre Velázquez, jefe del Departamento del Distrito Federal entre 1982 y 1988. Sin embargo, no ha sido posible obtener más datos sobre el autor. Por las fotografías se puede deducir que al menos durante las décadas de 1950 y 1962 que abarca el fondo, Maraveles se especializó en el registro de empresa, fábricas y comercios. En placas de medio formato ejecutó un trabajo profesional de calidad que da cuenta de algunos aspectos de la industrialización en México durante los gobiernos de Miguel Alemán Valdés, Adolfo Ruiz Cortines y Adolfo López Mateos.

    Desde 1940 y hasta 1968 se vivió el llamado “milagro mexicano” que se caracterizó por ser una etapa de crecimiento sostenido durante la cual se instauró una política de desarrollo centrada en la industrialización y en la sustitución de las importaciones. Esta apuesta por la construcción de la industria –no siempre de capital mexicano–, puede verse en las imágenes que nos legó Maraveles de la fábrica de máquinas de coser Toyoda y de las compañías Xerox y Good Year Oxo; particularmente interesantes resultan sus tomas de la entonces pujante industria automotriz, donde figuran las fábricas que establecieron Ford –cuya planta de Cuautitlán, abierta en 1964, fue el icono de la fabricación industrial de automóviles en México–, Renault –que abrió una filial en 1966– y Volkswagen –que en 1964 comenzó a fabricar el escarabajo en nuestro país.

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  • Colección Otto Dahl - Fototeca Nacional

    Fotografías

    El 23 de enero de 1980, el arqueólogo Rafael Abascal Macías, director del Centro Regional Hidalgo, hizo entrega a la Fototeca Nacional de un pequeño grupo de 32 positivos originales, que abarca de 1910 a 1913, con la indicación de que llevara el nombre del coronel Otto Dahl. Es posible que la donación proviniera de Josefina Dahl, quien en ese entonces era jefa del Departamento de Museos y Exposiciones del Instituto Nacional de Antropología e Historia. La colección contiene un núcleo extraordinario de imágenes sobre las Fiestas del Centenario de la Independencia, así como sobre la estela de destrucción que dejaron en la capital los combates de la Decena Trágica en febrero de 1913, cuando parte del ejército se sublevó en contra del gobierno. Este episodio culminó con los asesinatos de Francisco I. Madero y José María Pino Suárez, presidente y vicepresidente de la República, respectivamente, y con el ascenso al poder del general Victoriano Huerta.

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  • Colección Gustavo Díaz Ordaz - Fototeca Nacional

    Fotografías

    El 22 de mayo de 1980, Silvia García de Alba de Rojo Lugo, esposa del licenciado Jorge Rojo Lugo, gobernador del estado de Hidalgo (1975-1976 y 1978-1981), hizo entrega de este material a la Fototeca Nacional. Seguramente su origen es la oficina de prensa de la Presidencia de la República. 

    Poblano de origen, Gustavo Díaz Ordaz (1911-1979) era abogado de profesión. Fue presidente del Supremo Tribunal de Justicia, vicerrector de la Universidad de Puebla, diputado federal, senador, Secretario de Gobernación y presidente de la República de 1964 a 1970. Su gobierno fomentó el desarrollo económico de México. Impulsó un plan agrario integral, la industrialización rural y al sector petrolero, así como la infraestructura hidráulica y eléctrica. Durante su gestión se inició el levantamiento aéreo fotogramétrico del territorio nacional, se promulgó la nueva Ley del Trabajo, se otorgó el voto a los jóvenes de 18 años, se emprendió la construcción del Sistema de Transporte Colectivo Metro en la Ciudad de México, y se incrementó el presupuesto destinado a la educación pública. 

    Sin embargo, la dura represión contra el movimiento estudiantil de 1968, que culminó con la sangrienta matanza en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco, el 2 de octubre de ese año –poco antes del inicio de los Juegos Olímpicos– ha marcado su gestión. Los materiales registran la cobertura fotoperiodística de las actividades presidenciales, incluyendo inauguraciones, giras nacionales e internacionales, visitas oficiales, reuniones con confederaciones y sindicatos, etcétera. Queda pendiente el estudio de las imágenes de este fondo, el cual está integrado por 7,067 piezas (6,878 negativos y 189 positivos).

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  • Colección Étnico - Fototeca Nacional

    Fotografías

    Procedente de la Fototeca de la Dirección de Monumentos Coloniales del Instituto Nacional de Antropología e Historia con sede en el ex Convento de Culhuacán, se incorporó a la Fototeca Nacional, en 1978, un conjunto de 2,858 imágenes (932 negativos y 1,926 positivos) antropológicas y etnográficas que abarcan de mediados del siglo XIX a mediados del XX, al que se denominó Colección Étnico, y que tuvo su origen en el Museo Nacional y en las investigaciones realizadas por el Instituto desde su creación.

    La fotografía antropológica fue un importante género dentro de las colecciones del antiguo Museo Nacional, al proveer información visual fundamental para elaborar el catálogo de las etnias que desvelaba a los investigadores en su afán por obtener un panorama global que permitiera desarrollar teorías sobre su historia, así como generar estrategias para incorporar a los indígenas al proyecto nacional. La documentación fotográfica presentaba tanto a individuos como a grupos, y abarcaba desde el retrato de estudio hasta el registro antropométrico; paulatinamente se fueron incorporando imágenes de su hábitat, objetos y costumbres, acorde con el desarrollo de la antropología que abandonó el registro aislado de los “tipos físicos” para contextualizarlos en su entorno.

    En el siglo XIX en inicios del XX muchas de las impresiones provenían de fotógrafos establecidos a lo largo del país, lo cual implicó heterogeneidad en la manera de acercarse a los sujetos, en los formatos y en la calidad de las imágenes. Entre éstas hay algunas que podemos ubicar dentro de la tradición de los llamados “tipos populares” o “mexicanos”, evidentes representaciones de los oficios, realizadas generalmente en estudio, con actores o con personajes que realmente desempeñaban esas actividades, muchos de los cuales eran de origen indígena. Para la Exposición Histórico-Americana de Madrid, que en 1892 celebró su Cuarto Centenario del Descubrimiento de América, ingresaron innumerables fotografías enviadas por los diversos estados de la República, a veces realizadas ex profeso.

    En el inventario del Museo de 1919, por ejemplo, se documentaron 617 fotografías de grupos étnicos en diversos formatos, que abarcaban todos los estados y territorios del país; entre ellas se encontraban 22 de “Indígenas en posición antropométrica”. Otra vertiente fue el registro de material osteológico en el campo de la antropología física. Interesante es también la serie sobre la educación rural en la época posrevolucionaria.

    Por otra parte, existió en el pasado –como en nuestros días- un intercambio de imágenes entre investigadores extranjeros e instituciones mexicanas, que han enriquecido el acervo con autores muy diversos. La falta de documentación, el uso evidente de algunas fotografías o del mismo modelo para representar a diversas etnias o variantes regionales, así como la recurrencia constante a estereotipos, dificultan su identificación precisa. Como muchas de otras colecciones, las imágenes están a espera de investigaciones puntuales. No obstante, resultan de incuestionable atractivo visual y constituyen una rica fuente documental, no solo porque muchas de las tradiciones, indumentaria o actividades registradas han desaparecido, sino porque brindan información invaluable para acercarnos al contexto cultural bajo el cual se construyeron los catálogos etnográficos y las distintas maneras de percibir al indígena.

    La manera en que se utilizaron las imágenes, las formas en que fueron tomadas, (escenografías, poses, gestos, inclusión de objetos, etcétera) nos hablan de la particular visión del fotógrafo y de quienes le encargaron las tomas o las usaron después (el retoque, el montaje, los datos anotados, la circulación, etcétera); todos estos elementos constituyen valiosos recursos para comprender el complejo proceso en que se desenvolvieron los estudios etnográficos en nuestro país. Además, son una muestra clara del papel que la fotografía ha jugado a lo largo de nuestra historia como agente para la descripción, construcción, formulación y planteamiento de nuestra identidad multiétnica.

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  • Colección Proyecto México - Fototeca Nacional

    Fotografías

    La colección está integrada por 23,480 imágenes que se obtuvieron a partir del proyecto del mismo nombre, desarrollado por la Coordinación Nacional de Difusión del INAH. Dicho proyecto tenía como objetivo, elaborar una serie de cuadernillos o guías (llamadas así miniguías) que dieran al visitante de zonas arqueológicas, de museos o de monumentos históricos, bajo custodia del INAH, un primer acercamiento a los contenidos que vería en la visita, ubicación del sitio y formas de acceso.

    El llamado Proyecto México se inició en el año 1991 y contó con la asistencia de mas de 130 fotógrafos entre los que se destacan José Luis Ávila, que hicieron tomas de los diversos lugares a lo largo de la República. Además de estas imágenes, se realizaron miniguías de festividades, danzas, ceremonias y otras manifestaciones antropológicas. El resultado de este esfuerzo, fue una colección fotográfica de aproximadamente 20 mil piezas en diversos procesos fotográficos: Transparencia gelatina sobre película de seguridad, impresión cromogénea, impresión plata sobre gelatina y negativo de película de seguridad.

    Las miniguías tuvieron el éxito esperado, ya que al estar al alcance de la mano del público en general y a un costo accesible (lo mismo en las librerías del INAH que en las taquillas de los sitios), complementaban la visita, haciendo de esta una experiencia enriquecedora.

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  • Colección Expedición Cempoala - Fototeca Nacional

    Fotografías

    Conocida como Colección Teoberto Maler, sabemos hoy que este conjunto de imágenes procede de la expedición a Cempoala que, entre agosto de 1890 y abril de 1891, dirigió Francisco del Paso y Troncoso –entonces director del Museo Nacional-, para obtener materiales que serían enviados a Madrid por motivo de las celebraciones del Cuarto Centenario del Descubrimiento de América. El autor, galardonado con medalla de plata en esa ocasión, fue Rafael García, posiblemente adscrito a la Secretaría de Guerra, aunque debió ser fundamental la visión de Del Paso y Troncoso, conocido aficionado a la fotografía.

    La incorrecta adjudicación a Maler se originó en la extraordinaria calidad del registro realizado por García, también característico del fotógrafo alemán, de quien, por otro lado, se conservan imágenes en otros fondos.

    Cempoala o Zempoala, en Veracruz, es considerada la segunda ciudad prehispánica más importante del estado después de El Tajín, sitio que también fue visitado por los expedicionarios, en 1519, cuando Hernán Cortés y sus tropas llegaron al reino de Cempoala quedaron deslumbrados por la magnificencia de sus edificios, cuyos estucos, decorados con pintura a base de conchas marinas, les hicieron pensar que las pirámides estaban hechas de plata y que se trataba de la mítica ciudad de El Dorado. Cempoala jugó un papel determinante para la caída del imperio mexica, ya que allí indígenas totonacos, que estaban sometidos al yugo de Tenochtitlán, se integraron al ejército de Cortés. Las consecuencias de la Conquista y la epidemia de viruela marcaron su decadencia, y la ciudad fue abandonada en el mismo siglo XVI. El valor del sitio encajaba perfectamente con las vertientes que se privilegiaron en la Exposición de 1892: la muestra de las antigüedades prehispánicas y de la Conquista, vista esta última como fundamento de la moderna nación mexicana.

    Sin duda, la colección proviene del Museo Nacional, y resguarda 807 piezas: 124 negativos originales y 683 positivos, algunos de los cuales son impresiones de época; se trata de un rico espectro de los usos potenciales de las imágenes científicas que abarca de 1890 a 1911. Algunas de las impresiones fueron presentadas en Madrid y otras exhibidas en el Museo, mientras que los negativos se emplearon para ilustrar el ensayo de Jesús Galindo y Villa, “Arqueología mexicana”. Las ruinas de Cempoala y del tempo del Tajín, exploradas por el director del Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnología, en misión en Europa. D. Francisco del Paso y Troncoso”, publicado en los Anales del Museo Nacional, en 1911.

    Es posible establecer una tipología del conjunto de tomas ejecutadas por Rafael García: panorámicas del paisaje, en las que destacan los ríos y poblaciones que visitó la expedición, tomadas con el fin de contextualizar el recorrido; retratos de grupo de los exploradores en las diferentes etapas del trayecto, en ocasiones con sus anfitriones o con autoridades locales; vistas de conjuntos arqueológicos, complementadas con algunos de sus rasgos constructivos u ornamentales; tomas de excavaciones en las que posan trabajadores, expedicionarios y, a veces, algún visitante; detalles de piezas arqueológicas en las ruinas o en las poblaciones a las que fueron trasladas; y, por último, retratos de la población totonaca.

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  • Colección Jorge R. Acosta - Fototeca Nacional

    Fotografías

    Jorge Ruffier Acosta, hijo de un diplomático mexicano, nació en Pekín, aparentemente en 1908, y estudio antropología en la Universidad de Cambridge, Inglaterra, donde fue compañero de John Eric, el eminente mayista. Por encargo del gobierno mexicano y de instituciones estadounidenses, entre 1928 y 1931, realizó exploraciones arqueológicas en las zonas mayas de Guatemala y Belice, abocándose a investigar la influencia de la cultura incaica en Mesoamérica.

    Acosta participó durante dieciséis años en las exploraciones de Monte Albán, encabezadas por el doctor Alfonso Caso, dirigiéndolas de 1944 a 1949. También en calidad de director exploró tula (1940-1957), Chichén Itzá y Teotihuacán, donde estuvo a cargo de la reconstrucción del famoso Palacio de la Quetzalpapálotl. Murió en 1975, cuando era jefe de la Sección de Mantenimiento y Conservación del Departamento de Monumentos Prehispánicos del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

    Como resultado de sus investigaciones, Acosta formó un importante registro fotográfico que él mismo integró en álbumes de acuerdo con las temporadas de trabajo. No es posible determinar cuáles imágenes son obra suya, ni el nombre de los autores que realizaron tomas de su labor arqueológica. La colección, bajo resguardo de la Fototeca Nacional desde 1979, tiene diferentes procedencias y aunque no abarca todos sus trabajos, cubre las temporadas de campo realizadas por Acosta en Monte Albán, Monte Negro, la Mixteca, Tula, Chichén Itzá, Palenque, Teotihuacán, Zaachila y El Tajín. Contiene 5,849 piezas (2,708 negativos y 3,141 positivos) que van de 1930 a 1960, y también incluye algunas películas, así como manuscritos.

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  • Colección Prehispánico - Fototeca Nacional

    Fotografías

    Esta colección fue incorporada a la Fototeca Nacional en los primeros meses de 1978, procedente de la Fototeca de Culhuacán, primera con tal concepto en el país y en donde se había instituido un apartado Prehispánico que pretendía dar cuenta del trabajo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en torno al pasado precolombino. En él se encontraba una parte de los materiales históricos del Museo Nacional, otras permanecen en la Coordinación Nacional de Arqueología, la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia y el Archivo Histórico del Museo Nacional de Antropología. Lamentablemente, en el transporte y subsecuente clasificación en la Fototeca Nacional, estos materiales se mezclaron con los de la Colección Culhuacán.

     En la actualidad, la Colección está conformada por 73,552 piezas (28,530 negativos y 45,022 positivos) que van de la segunda mitad del siglo XIX a cerca de 1970. Originalmente, estuvo organizado en aproximadamente 250 álbumes que reunían impresiones antiguas y contemporáneas de diversos sitios arqueológicos, y contaban con una referencia a un negativo que podía ser original, o realizado a partir de un positivo antiguo. Entre las imágenes figuran las donadas por extranjeros que realizaban exploraciones, quienes debían obtener el permiso del antiguo Museo para llevar a cabo sus trabajos, y como parte de los acuerdos, enviaban informes acompañados con fotografías, práctica aún vigente en el INAH. Asimismo, en esta colección se hallan los registros de investigaciones desarrolladas a partir del Museo, como las de Leopoldo Batres, al igual que la documentación de piezas resultado de las excavaciones, donaciones o requisiciones, con frecuencia dispuestas en sugerentes composiciones. Por lo consiguiente, el cuantioso acervo resguarda vistas de sitios arqueológicos antes y después de los trabajos de desmonte, así como imágenes de los principales edificios y monumentos, los procesos de excavación y restauración –en los que a veces aparecen los arqueólogos y trabajadores de la zona–, y la vida en los campamentos.

     Con la creación del Instituto se formó la Dirección de Monumentos Prehispánicos, la cual se abocó a la custodia y conservación del patrimonio arqueológico, y a la exploración e investigación de las zonas. Ignacio Marquina asienta que Luis Limón, quien había colaborado con Alfonso Caso e Ignacio Bernal, organizó el archivo de materiales fotográficos sobre arqueología. Muy diferentes de las imágenes de ruinas antiguas hechas por viajeros como Désiré Charnay –que inauguraron un nuevo género de la fotografía mexicana, mezcla de romanticismo y asombro ante los vestigios arqueológicos, tan lejanas a la precisión científica como espectaculares– la mayoría de las fotografías del siglo XX, son testimonios puntuales del proceso de excavación arqueológica y sus hallazgos. Sin pretensiones estéticas, son el auxiliar perfecto para documentar lo que el arqueólogo ve: los hallazgos tal y como aparecieron in situ, las capas y los colores de la tierra, las fases constructivas, la colocación de unas piezas respecto de otras, las formas de los entierros, las dimensiones de los objetos y la orientación que tenían originalmente. Por ello es común que aparezcan con escala, orientadas al norte y con los números de referencia topográfica que identifican la cala. Desafortunadamente, parte de los registros fotográficos sin datos precisos en cuanto al sitio, fecha, arqueólogo encargado del proyecto y fotógrafo. No obstante, las imágenes constituyen una rica fuente para la investigación en este ámbito, ya que aportan información de primera mano sobre la historia de la arqueología en nuestro país, y dan fe de la inmensa labor de registro que se realizó y que sigue llevando a cabo en el INAH.

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  • Colección Revista Hoy - Fototeca Nacional

    Fotografías

    En diciembre de 1983 el arquitecto Guillermo Rossell de la Lama, gobernador del Estado de Hidalgo (1987-1993), donó a la Fototeca Nacional 26 cajas con material fotográfico de la revista Hoy, provenientes de la Dirección General de Intercambio Cultural y Educativo Internacional. El material consta de 74,754 positivos realizados entre 1938 y 1977 aproximadamente. El semanario apareció el 27 de febrero de 1937, fundado por los periodistas Regino Hernández Llergo (1894-1976) y José Pagés Llergo (1910-1989), dos de las figuras más importantes del medio en el siglo XX. La publicación, con formato tabloide, dio lugar prioritario a la imagen y abordaba temas de política nacional e internacional; contaba con secciones de ciencia, entrevistas, modas, cartelera, teatro, deportes y pasatiempos.

     Desde una posición que proclamaba su “renuncia a todas las doctrinas” –aun cuando generalmente predominó una visión oficial-, se dio espacio a destacados políticos e intelectuales, como Salvador Novo, Mariano Alcocer, José Moreno Villa, Carlos Deambrosis Martins, Nemesio García Naranjo, Carmen Madrigal, Xavier Villaurrutia, Sansón Carrasco, Narciso Bassols, Eduardo Pallares, Rosario Sansores y el caricaturista Antonio Arias Bernal. Gran cuidado se le dio también a la puesta de página y a la impresión que se realizaba en los talleres de Rotograbadotes y Fotograbadores unidos, S.C.L., que destacaron por su calidad. Enrique Díaz, Enrique Delgado y Gustavo Casasola fueron los fotógrafos destacados de la revista en su primera época; de hecho, Díaz fue el encargado de fotografía. En sus páginas se experimentó un lenguaje gráfico que fue estableciendo nuevos códigos de representación de las noticias y la crónica. A través de los años, y en sus diversas etapas, colaboraron Manuel Álvarez Bravo, Raúl Anaya Soto, foto Brehme, Miguel e Ismael Casasola López, Rogelio Cuellar, Raúl Estrada Discua, Hector García, Enrique Gutmann, Nacho López, M. Madrigal, Alfonso Manrique, Luis Márquez Romay, los Hermanos Mayo, Rodrigo Moya, Walter Reuter, Armando Salas Portugal, A. Salmerón, Kurt Severín, Tufic Yazbek. También se utilizaron imágenes provenientes de agencias fotográficas nacionales y extranjeras.

     En 1937, paralelamente a la fundación de Hoy, Pagés Llergo se encargó de la dirección de la revista Todo y fundó Cine y Rotofoto, de la que solo aparecieron unos cuantos números. Durante los años de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) el periodista viajó a Europa y Japón como corresponsal de guerra para Hoy, aunque su admiración por las naciones fascistas lo alejaron de la publicación. A su regreso a México fue jefe de redacción de la revista Mañana, que también fundó con Hernandez Llergo. En 1948, Pagés Llergo asumió la dirección de hoy, donde se mantuvo hasta 1953, año en que debido a la publicación de una fotografía de la familia Alemán, se suscitó una discusión con el presidente y director general, Rafael Lebrija, y con el gerente Alfonso Arrache, que terminó con su renuncia. Con él se fueron varios miembros del equipo, con quienes de inmediato fundó Siempre!. Provisionalmente, Rafael Lebrija se hizo cargo de la dirección de Hoy, después Licio Lagos, y posteriormente Hector del cueto. En 1965, siendo su director general Raymundo Ampudia, Hoy regresó al formato tabloide que había abandonado; la portada, que se fue transformando con los años, dejó espacio a una ilustración y los fotógrafos ya no figuraban en el directorio. Tres años después la portada volvió a ser fotográfica, a color, y Hoy retomó la periodicidad semanal, luego de un tiempo de aparecer quincenalmente. Esta colección resulta particularmente interesante para la Fototeca Nacional por el énfasis que la revista concedió a la imagen, no solo como ilustración sino como información misma. Seguramente –una vez que se concluya su sistematización- aportará nuevos datos para entender cómo se fue definiendo la cultura visual del sigo XX en nuestro país, al descubrir la manera en que se editaron algunas fotografías, los temas que predominaron, así como la vinculación de algunos fotógrafos con el ámbito editorial.

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ESPACIOS

  • Museo Regional de Puebla

    Museos

  • Ocotelulco

    Zonas arqueológicas

  • Museo de Sitio de Tizatlán

    Museos

  • Museo de Sitio, ex Convento de Santa Cruz de Santiago en Tlatelolco y Caja de Agua

    Museos

  • Cueva Grande

    Zonas arqueológicas

  • Museo del Pueblo Maya en Dzibilchaltún

    Museos

  • Tres Cerritos

    Zonas arqueológicas

  • El Grillo

    Zonas arqueológicas

  • Museo Regional de Guerrero

    Museos

  • El códice Huichapan consta de 68 páginas plasmadas en 34 folios de papel europeo, está empastado en pergamino y se encuentra dividido en cuatro secciones temáticas. La primera consta de siete páginas y corresponde a los anales de Huichapan (1539-1618 y 1629-1632) escritos en otomí y organizados ...
  • Coatlicue, en náhuatl “la de la falda de serpientes”, es la madre de Huitzilopochtli, dios de la guerra, quien nació en el momento preciso para defender a su madre de la furia de sus hermanos. De acuerdo con la leyenda, Coatlicue era viuda, madre de los 400 Surianos y de Coyolxauhqui. Se dice que Coatlicue ofrec&ia...
  • En las narraciones del Antiguo Testamento el cordero es uno de los animales que se ofrendaban en sacrificio, por lo que más tarde sería el referente para hacer alusión a Jesucristo, quien dio su vida en favor de la redención del género humano. Es en el Evangelio según San Juan donde se menciona ...

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