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000 njm 22 uu 4500
008 s |||||||||||||||||español||
245 10|aCorrido de la Toma de Zacatecas|n22|pTestimonio musical de México, volumen 61
534 |tEl Corrido zacatecano
773 0 |tSerie Testimonio Musical de México
534 |tFonoteca INAH
700 1 |aLópez Hernández|eRecordist
700 1 |aGuzmán|eSinger
110 2 |aFonoteca INAH|ecreator
655 7|aMúsica|2mediateca-genero
260 |bInstituto Nacional de Antropología e Historia|c2015
300 |a21:10 min
520 |aA semejanza del Cid, que aunque desterrado por el rey se niega a luchar en su contra, Pancho Villa permanece leal a Madero a pesar de ser vejado, difamado y reducido a prisión. Pancho Villa es también el Quijote revolucionario. A diferencia del de La Mancha, que con su escudero Sancho se enfrenta a los molinos de viento, a los bandidos y a los hechiceros, el Centauro del Norte lo hace en forma increíble con un puñado de norteños contra miles de federales pertrechados hasta los dientes y entrenados en maniobras y combates, y los aplasta. Alonso Quijano, el bueno o don Quijote, se ha vencido a sí mismo en su extravío. Doroteo Arango o Pancho Villa ha rebasado el destino adverso de su pasado por la fe ciega que tiene en un movimiento social que lo reivindica y enaltece. Los hombres a su mando inician su ascensión a base de estupendas campañas militares. Una extraña mística revolucionaria y patriótica: el villismo, los hace invencibles. Lo mismo se desplazan en excelentes caballos que en interminables trenes militares. A su paso ayudan a los desamparados, aterrorizan a los poderosos, atraen voluntariamente a los mexicanos de todas las edades, siembran pavor entre sus enemigos y arrancan de los hogares paternos a las bellezas norteñas. Durante el combate y antes y después del mismo, un grito gutural, brutal, terminante, que se vuelve carcajada e infunde pavor, explota con un “¡Viva Villa, jijos de la tiznada!” Un viva Villa que es amistoso si se está acorde con la exclamación, provocativo si se está en contra. Bajo el empuje de la División del Norte han caído bastiones formidables, tales como Ciudad Juárez, Chihuahua, Parral, Jiménez, Tierra Blanca y la zona defensiva de La Laguna, que tenía como centro de operaciones a Torreón y que a lo largo de la contienda civil se consideró el punto más importante. Pero ahora quedaba una plaza inexpugnable: ¡Zacatecas! Doce mil huertistas, al mando del notable general Luis Medina Barrón, la defendían.
655 7|acorrido
700 1 |aMedina
700 1 |aVilla
700 1 |aÁngeles
700 1 |aServín
700 1 |aMadero
700 1 |aUrbina R.
887 |a http://vocabularios.inah.gob.mx/adscripcion/79
540 |aCreative Commons (by-nc-nd)
852 |aFonoteca INAH

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