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En el año de 1751, el Cabildo del Santuario de Guadalupe solicitó a Miguel Cabrera, a la cabeza de los más afamados pintores de entonces, entre ellos Francisco Antonio Vallejo, José de Ibarra, Juan Patricio Morlete Ruiz, José de Alzíbar y Manuel Osorio, que dictaminara si la imagen era o no obra de industria humana. El estudio reveló que la imagen estaba realizada en cuatro técnicas jamás practicadas por nadie sobre una superficie y menos aún sobre una tela tan burda como un ayate.

El dictamen de Cabrera, acompañado de la opinión de los demás pintores, fue impreso en la ciudad de México en 1756. Esta imagen realizada en 1780 pertenece al acervo del Museo Nacional del Virreinato, pero puedes verla aquí en la Mediateca INAH.