La mayoría de las esculturas prehispánicas guardaban una estrecha relación con las deidades, por lo que su uso en ofrendas y entierros solía ser una práctica habitual.

Estas piezas antropomorfas, modeladas a mano, estaban vinculadas con la clase sacerdotal y con personalidades de alto nivel jerárquico, político y religioso. A estos se les consideraba cercanos a las divinidades y se les representaba a menudo con virtudes de animales, la flora y los elementos cósmicos.

Encuentra una amplia muestra de estas figuras aquí en la Mediateca INAH.