Después de las extensas guerras europeas del siglo XVII, la figura del león cobra una gran importancia en la guerra de Independencia española contra las tropas de Napoleón (1808-1814).

Ante las pretensiones de Napoleón de instalar a su hermano, José Bonaparte, en el trono español, la alianza entre Inglaterra y España se habían afianzado. En este contexto, la figura del “señor de las bestias”, relacionado con el sol, por su melena radiante y su color dorado, se había convertido en el emblema nacional de España. La sabiduría, valentía y fuerza de este animal lo posicionaron como un símbolo importante en el sentimiento nacionalista y la pintura. Tal es el caso de esta imagen, en el que el reino español, representado por una matrona coronada, es enaltecido por un león, una columna y el escudo real.

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