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  • Proyecto México 2ª etapa

    Guías turísticas

    Comprende una nueva edición de miniguías que incluyen fotografías de alta calidad, mapas del sitio, rutas que indican la forma más eficiente de llegar al lugar, así como secciones denominadas Pieza o Estructura estelar, Numeralia, ¿Sabías qué?, y Descubre tú mismo, a través de lo cual los lectores pueden tener una idea clara de lo que van a encontrar en el sitio arqueológico o museo regional. 

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  • Colección Semo - Fototeca Nacional

    Fotografías

    En 1973, Simón o Senya Flechine (escrito a veces como Fleshin), decidió donar su acervo fotográfico a la nación, a través de la Secretaría de Educación Pública, con la intención de “invitar a todos los fotógrafos a seguir el ejemplo y hacer posible la creación de una Fototeca Nacional”, según relata el editor Raymundo López Ortiz. Meticulosamente ordenada por el fotógrafo y su esposa, Mollie Steimer (seudónimo de Marthe Alperine), la donación consistía en una serie de álbumes con negativos y contactos, así como impresiones, documentos, recortes de periódicos, notas biográficas, testimonios, reconocimientos y algunas publicaciones. En 1976 este material pasó a formar parte de la Fototeca de Culhuacán, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Poco después al fundarse la Fototeca del Instituto en la ciudad de Pachuca, Hidalgo, gran parte de las colecciones –entre ellas el material de Senya– fueron trasladadas a las nuevas instalaciones. En 1981, el Fondo SEMO creció gracias a la generosa donación de José Carbó Garriga y Carmen D. De Carbó, amigos cercanos de la pareja. Hoy en día se compone de 50,468 piezas (25,678 negativos y 24,790 positivos) que abarcan de 1920 a 1963.

    Ucraniano de origen, Simón Flechine nació en 1894. Judío y anarquista, se vio obligado a cambiar de país en varias ocasiones, buscando refugio y un lugar donde pudiera hacer honor a sus ideas políticas en el campo del activismo. Se inició en la militancia anarquista en los Estados Unidos, país al que llegó en 1913, y trabajó para la revista Mother Earth, editada por Emma Goldman y Alexander Berkman. Volvió a su país natal en 1917 para sumarse al movimiento revolucionario. Una trayectoria similar siguió Mollie, también de origen ruso, quien vivió la represión de manera más directa. Ambos se encontraron en Rusia, y en plena etapa de consolidación de la revolución bolchevique, ayudaron a sus compañeros militantes que habían caído presos, hasta que fueron arrestados. Acusados de anarquistas, los expulsaron de la Unión Soviética en 1923, y a continuación se instalaron en Berlín. Fue allí donde Senya se inició en la fotografía, aprendiendo de la experimentación formal y la documentación social entre las que oscilaba la vanguardia alemana. Se dedicó al reportaje y trabajó en el estudio de Sasha Stone, conocido fotógrafo que participó en la famosa exposición Film und Foto. Expuso por primera vez en su casa, y en el registro que realizó de la muestra podemos ya observar temas sobre los que trabajó obsesivamente toda su vida, como los estudios de manos y rostros, y los personajes representativos de alguna actividad o estado de ánimo. En esos años retrató a sus compañeros de militancia y de destierro, creando una colección de imágenes de anarquistas rusos y europeos.

    Huyendo del nazismo, Senya y Mollie se dirigieron a París en 1933, donde él trabajó como director artístico y técnico en los estudios Harcourt. Ahí se especializó en fotografiar personalidades del ambiente cultural parisino, y halló una manera más dramática de concebir el retrato, valiéndose de claroscuros, sombras y rasgos perfectamente delineados que subrayan la personalidad del retratado. En México perfeccionaría este estilo, insistiendo en un laborioso retoque que concibió como imprescindible para la obra final. En 1939, luego de la derrota republicana en la Guerra Civil española, los Flechine se abocaron a ayudar a numerosos anarquistas, justo cuando iniciaba la Segunda Guerra Mundial. Mollie fue enviada a un campo de concentración en mayo de 1940, y después de múltiples peripecias pudo reunirse con Senya. Nuevamente juntos, en 1941-1942 se embarcaron rumbo al México cardenista. Poco después de llegar a nuestro país, Flechine expuso en el Palacio de Bellas Artes y, bajo el rótulo “FOTO SEMO” –acrónimo conformado por la contracción de las primeras letras de su nombre y el de Mollie–, la pareja abrió un estudio en la calle de Artes número 28, por el cual desfilaron ciudadanos de a pie, intelectuales y políticos, pero sobre todo un nutrido grupo de actores de cine y de teatro, músicos, bailarines y vedettes. Sus fotografías sirvieron para ilustrar artículos y portadas de múltiples revistas. A fines de 1963, cerraron el estudio en la Ciudad de México y se mudaron a Cuernavaca, Morelos. En 1975, el fotógrafo publicó Semo Ballet, un libro con tomas del Ballet Moderno del coreógrafo Hans Weidt, realizadas durante su estancia en París. Cinco años después murió Mollie; Senya le sobrevivió apenas once meses, falleciendo el 19 de junio de 1981..

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  • Colección Carlos Jurado - Fototeca Nacional

    Fotografías

    En 1984, el pintor y fotógrafo chiapaneco Carlos Jurado (1927) participó en la creación del Museo de la Fotografía en Pachuca, Hidalgo. Con este motivo impartió un taller y realizó tomas que pasaron a formar parte del acervo, junto con otros materiales que generosamente donó. Se trata de 191 piezas (184 negativos y 7 positivos) realizadas entre 1974 y 1984. La colección se incrementó posteriormente en los años 2006 y 2012 con la entrega de 290 negativos del autor tomados con sus múltiples cámaras estenopéicas. Se trata de tomas efectuadas en el interior de su casa en Ciudad de México, de viajes por Francia, Islandia y Nueva  Zelanda. Con formación en artes plásticas, Jurado fue miembro del Taller de Gráfica Popular (TGP), y ha desarrollado una importancia labor pictórica. También ha promovido la utilización de la fotografía estenopeica y los procesos antiguos, aunado al uso de materiales modernos, donde combina su formación pictórica y su interés por la investigación técnica.

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  • Colección Vicente Luengas - Fototeca Nacional

    Fotografías

    En la segunda mitad del 2012 se integró a la Fototeca Nacional un total de 1,111 piezas fotográficas entre negativos y positivos provenientes de una colección particular. Dicho material lleva el nombre de su compilador, Vicente Luengas; personaje de la época porfiriana que, junto con el Ministro de Hacienda y Crédito Público José Yves Limantour, estuvo a cargo de la Junta Local de Remodelación del Bosque de Chapultepec. La entrega de dicha colección la realizó Lina Luengas, hija del señor Guillermo Luengas y nieta del señor Vicente Luengas. Es una crónica gráfica de la rehabilitación del Bosque de Chapultepec, el ambicioso y espectacular proyecto para las fiestas del Centenario.

    La colección conforma una narrativa visual sobre el tradicional sitio y sus perímetros. El señor Luengas realizó un minucioso registro fotográfico del Bosque de Chapultepec, recreando sus orígenes desde época prehispánica con reprografías bibliográficas de códices y litografías; complementando su trabajo con  imágenes de fotógrafos como A. Briquet, José María Lupercio, C. B. Waite, entre otros. La recopilación fue hecha durante el periodo de 1905 a 1927. Entre el material mencionado, se encuentra un álbum llamado “Historia Gráfica del Bosque de Chapultepec”, que consta con 246 piezas fotográficas que narran puntualmente el antes y después de el sitio. El señor Vicente Luengas Ramírez creó un orden específico en el álbum, separando en ocho épocas los trabajos de remodelación. Las tres primeras presentan reprografías bibliográficas de códices y litografías de época prehispánica, novohispana y finales del siglo XIX. De la cuarta a la séptima época se hace una narrativa gráfica de aspectos del Bosque de Chapultepec: cómo lo recibió la junta y cómo se llevó el proceso de transformación. La octava etapa muestra un registro de lo hecho en el bosque desde la extinción de la Junta en 1914 hasta 1927, dando un panorama general del embellecimiento del lugar.

    Dentro de la colección Vicente Luengas existe también una serie de fotografías estereoscópicas en transparencia de gelatina sobre vidrio, que narran vistas del Bosque de Chapultepec entre los años 1912 y 1914. En ellas se muestra la Calzada de los Poetas, el prado junto al kiosco de la música, la gran avenida a la salida a Tacubaya, vistas del lago, las islas y el Automóvil Club, entre otras. Adicional a lo referente al Bosque de Chapultepec se encuentran en esta colección fotografías sobre: la Ciudad de México, la Basílica de Guadalupe, iglesias, fuentes y calles, así como de múltiples edificios importantes de la ciudad. También algunas vistas de XochimiLco y el embarcadero, las regatas y otras vistas diversas del canal.

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  • Colección Cien Fotógrafos Contemporáneos en México - Fototeca Nacional

    Fotografías

    En 2006 la dirección del Sistema Nacional de Fototecas planteó un programa de donación encaminado a incrementar el acervo patrimonial en material de fotografía contemporánea, con autores –mexicanos y extranjeros– que hayan efectuado aportaciones al campo fotográfico, a través de los diversos géneros, de 1980 en adelante. La lista de autores, cubre el vasto territorio mexicano, e indudablemente no se circunscribe solo a cien autores.

    Esta colección permitirá a futuras generaciones comprender y estudiar el México de nuestros días. Si bien se observa en algunos autores la influencia o la referencia a la producción de reconocidos antecesores, en la gran mayoría resulta evidente un discurso propio resultado de las búsquedas formales y estéticas. En términos generales las obras seleccionadas son un buen ejemplo del quehacer fotográfico contemporáneo. Coinciden tanto la fotografía documental y el retrato, como la realizada con fines conceptuales y plásticos. Las técnicas empleadas van desde la tradicional fotografía plata/gelatina, hasta la procesada e impresa vía digital, pasando por la de color y procesos históricos como el platinotipo.

    La colección se incrementa anualmente y hasta el momento cuenta con 517 impresiones fotográficas de más de noventa autores, en orden alfabético: Luis Agundis, Benjamín Alcántara, Lourdes Almeida, Yolanda Andrade, Eduardo Arco, Patricia Aridjis, Lorenzo Armendáriz, Ángela Arziniaga, Nadia Baram, Carolina Bello, María Di Paola Blum, Adrián Bódek, Enrique Bordes Mangel, Byron Brauchli, Dante Busquets, Jorge Camarillo, Lorena Campbell, Carlos Cano, Ana Casas, Mónica Cárdenas, Alejandro Cartagena, Tomás Casademunt, Ulises Castellanos, Cia de Foto, Gilberto Chen, Waldemaro Concha, Marco Antonio Cruz, José Luis Cuevas, Vittorio D´Onofri, Héctor Vicario, Paola Dávila, Maru de la Garza, Ireri de la Peña, Alfredo De Stéfano, Marianna Dellekamp, Alex Dorfsman, Erick Estrada Bellman, Miguel Fematt, Gabriel Figueroa Flores, Julio Galindo, Federico Gama, Ricardo Garibay Ruíz, Abigaíl González, Manuel González de la Parra, Silvia González de León, Vicente Guijosa, Alejandra Guzmán Orta, Marco Antonio Hernábdez Badillo, José Hernández Claire, Graciela Iturbide, Jesús Jiménez, Carlos Jurado, Carlos Lamothe, Bela Límenes, Juan Rodrigo Llaguno, Luis / Caballo, David Maawad, Patricia Martín, María Eugenia Martínez Juache, Lilia Martínez, Francisco Mata Rosas, Adrián Mendieta, Víctor Mendiola, Juan Pablo Meneses, Pedro Meyer, Fernando Meza, Edward Montañez, Fernando Montiel Klint, Gerardo Montiel Klint, Loreto Morales, Rodrigo Moya, Kenia Nárez, Oscar Necoechea, Juan José Ochoa, Saraí Ojeda, Roberto Ortíz Giacoman, Mauricio Palos, Armando Cristeto Patiño, Rubén Pax, René Peña, Dulce Pinzón, Ramón Portales, Ernesto Ramírez, Humberto Ríos, Carla Rippey, Everardo Rivera, Oswaldo Ruíz, Katiuska Saavedra, Isabel Ruíz, Guillermo Serrano, Jean Sidaner, Carlos Abraham Slim, Alberto Tovalín, Domingo Valdivieso y Lorena Velázquez.

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  • Colección Étnico - Fototeca Nacional

    Fotografías

    Procedente de la Fototeca de la Dirección de Monumentos Coloniales del Instituto Nacional de Antropología e Historia con sede en el ex Convento de Culhuacán, se incorporó a la Fototeca Nacional, en 1978, un conjunto de 2,858 imágenes (932 negativos y 1,926 positivos) antropológicas y etnográficas que abarcan de mediados del siglo XIX a mediados del XX, al que se denominó Colección Étnico, y que tuvo su origen en el Museo Nacional y en las investigaciones realizadas por el Instituto desde su creación.

    La fotografía antropológica fue un importante género dentro de las colecciones del antiguo Museo Nacional, al proveer información visual fundamental para elaborar el catálogo de las etnias que desvelaba a los investigadores en su afán por obtener un panorama global que permitiera desarrollar teorías sobre su historia, así como generar estrategias para incorporar a los indígenas al proyecto nacional. La documentación fotográfica presentaba tanto a individuos como a grupos, y abarcaba desde el retrato de estudio hasta el registro antropométrico; paulatinamente se fueron incorporando imágenes de su hábitat, objetos y costumbres, acorde con el desarrollo de la antropología que abandonó el registro aislado de los “tipos físicos” para contextualizarlos en su entorno.

    En el siglo XIX en inicios del XX muchas de las impresiones provenían de fotógrafos establecidos a lo largo del país, lo cual implicó heterogeneidad en la manera de acercarse a los sujetos, en los formatos y en la calidad de las imágenes. Entre éstas hay algunas que podemos ubicar dentro de la tradición de los llamados “tipos populares” o “mexicanos”, evidentes representaciones de los oficios, realizadas generalmente en estudio, con actores o con personajes que realmente desempeñaban esas actividades, muchos de los cuales eran de origen indígena. Para la Exposición Histórico-Americana de Madrid, que en 1892 celebró su Cuarto Centenario del Descubrimiento de América, ingresaron innumerables fotografías enviadas por los diversos estados de la República, a veces realizadas ex profeso.

    En el inventario del Museo de 1919, por ejemplo, se documentaron 617 fotografías de grupos étnicos en diversos formatos, que abarcaban todos los estados y territorios del país; entre ellas se encontraban 22 de “Indígenas en posición antropométrica”. Otra vertiente fue el registro de material osteológico en el campo de la antropología física. Interesante es también la serie sobre la educación rural en la época posrevolucionaria.

    Por otra parte, existió en el pasado –como en nuestros días- un intercambio de imágenes entre investigadores extranjeros e instituciones mexicanas, que han enriquecido el acervo con autores muy diversos. La falta de documentación, el uso evidente de algunas fotografías o del mismo modelo para representar a diversas etnias o variantes regionales, así como la recurrencia constante a estereotipos, dificultan su identificación precisa. Como muchas de otras colecciones, las imágenes están a espera de investigaciones puntuales. No obstante, resultan de incuestionable atractivo visual y constituyen una rica fuente documental, no solo porque muchas de las tradiciones, indumentaria o actividades registradas han desaparecido, sino porque brindan información invaluable para acercarnos al contexto cultural bajo el cual se construyeron los catálogos etnográficos y las distintas maneras de percibir al indígena.

    La manera en que se utilizaron las imágenes, las formas en que fueron tomadas, (escenografías, poses, gestos, inclusión de objetos, etcétera) nos hablan de la particular visión del fotógrafo y de quienes le encargaron las tomas o las usaron después (el retoque, el montaje, los datos anotados, la circulación, etcétera); todos estos elementos constituyen valiosos recursos para comprender el complejo proceso en que se desenvolvieron los estudios etnográficos en nuestro país. Además, son una muestra clara del papel que la fotografía ha jugado a lo largo de nuestra historia como agente para la descripción, construcción, formulación y planteamiento de nuestra identidad multiétnica.

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  • Colección Marcos Rocha - Fototeca Nacional

    Fotografías

    Se desconoce el origen de esta colección, compuesta por 123 piezas (30 negativos y 85 positivos), que se incorporó a la Fototeca Nacional en la década de 1980. Todo parece indicar que se trata de la obra de un aficionado que utilizó una cámara estereoscópica, algo frecuente a principios del siglo XX, y que con la práctica desarrolló algunas interesantes perspectivas. La colección contiene una serie de vistas de ciudades como Guadalajara y Monterrey; diversos parajes, algunos vinculados a la industria, como Encasa, y paisajes que formaban parte del itinerario turístico, como las cascadas de Juanacatlán. También pueden encontrarse retratos y escenas de la vida cotidiana de fines del siglo XIX y principios del XX.

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  • Colección Jorge Guerra - Fototeca Nacional

    Fotografías

    El arquitecto Jorge Guerra donó a la Fototeca Nacional, el 27 de octubre de 1977, 344 positivos que datan de las primeras décadas del siglo XX. En este acervo privado se aprecia un especial interés por las imágenes de la Revolución Mexicana, ya que incluye una colección de fotografías en formato postal del levantamiento maderista en Ciudad Juárez y en el norte del país, así como del gobierno de Francisco I. Madero, firmadas por Heliodoro J. Gutiérrez, C.C. Harris, E. H. y La Rochester.

    También se encuentran interesantes imágenes de la Decena Trágica, obra de Eduardo Melhado y Ponciano Flores Pérez; el seguimiento fotográfico de la trayectoria del general Álvaro Obregón por Jesús H. Abitia; una serie de tipos populares de Winfield Scott, editada por la Sonora News Company, y vistas de una hacienda cafetalera, tomadas por Charles B. Waite.

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  • Colección Fotografía Estereoscópica - Fototeca Nacional

    Fotografías 

    Al igual que otras colecciones, ésta fue creado para reunir y facilitar la consulta y estudio de las fotografías estereoscópicas dispersas en varias colecciones de la Fototeca Nacional. Este formato fue popular desde mediados del siglo XIX y conoció un nuevo auge a principios del XX. Es posible encontrar diferentes técnicas en su elaboración; de hecho, se empezó a utilizar poco después de la aparición del daguerrotipo, y se llegó a imprimir mediante técnicas fotomecánicas. Su atractivo principal reside en la sorprendente profundidad que proporciona la imagen bidimensional, que parece hacer más real la escena. Esta sensación se genera a través de la superposición de dos imágenes iguales, ligeramente desfasadas. Para alcanzar públicos variados, los fotógrafos solían imprimir en formato estereoscópico y en impresiones únicas la misma imagen.

    Para disfrutar de estas fotografías, es necesario contar con un aparato, el estereoscopio, base de un pasatiempo que tuvo sus inicios en exhibiciones públicas por las que se cobraba la entrada. De un primigenio y sencillo visor se convirtió, en los primeros años del siglo pasado, en un elaborado y costoso artefacto que permitía visualizar mecánicamente gran número de fotos. Pronto ingresó a la intimidad de los hogares mexicanos, generando un repertorio visual con una iconografía amplia, cuyo objetivo era presentar un panorama exhaustivo del mundo. Era una especie de atlas que aunaba a las modernas imágenes de ciudades, escenas de la población local. De tal suerte, es posible hallar en este fondo, compuesto por 665 piezas (611 negativos y 54 positivos), vistas urbanas y rurales, monumentos y aspectos de la vida cotidiana que abarcan de la segunda mitad del siglo XIX a los primeros años del XX.

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