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  • Congreso Internacional. El patrimonio cultural y nuevas tecnologías

    En el marco de la celebración del 75 aniversario del INAH se conformó el congreso sobre patrimonio cultural y las nuevas tecnologías generado como una respuesta al emergente uso de las tecnologías de la información. El congreso internacional abarca diversas temáticas que van desde la investigación, la museografía y la difusión mediante internet.

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  • Colección Fotografía Extranjera - Fototeca Nacional

    Fotografías

    En esta colección se conservan 560 piezas (209 negativos y 351 positivos) de donaciones realizadas por autores extranjeros en las décadas de 1970 y 1990. De entre ellas sobresale una exposición de la fotógrafa cubana María Eugenia Haya (1944-1991), Marucha, que presenta una interesante visión de la vida cotidiana en Cuba durante los años setenta. También se puede encontrar obra de Pedro Abascal, Juan Carlos Alom, Rogelio Álvarez, Abigail González, Eduardo Muñoz, José Luis Ney, Ramón Pacheco y René Peña entre otros, parte de la muestra colectiva Cuba: la realidad expectante, presentada con motivo de los veinte años de la fundación de la Fototeca Nacional. De igual manera, encontramos una serie de imágenes realizadas por Margaret Randall y John Spencer. En la colección priva la tendencia documental, con especial atención en las cuestiones sociales.

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  • Colección Tina Modotti - Fototeca Nacional

    Fotografías

    El 28 de agosto de 1979, Carlos Vidali C., en nombre y representación de su padre Vittorio Vidali, último compañero de la fotógrafa Tina Modotti, donó al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) 94 piezas (84 negativos y 10 transparencias) realizadas entre 1923 y 1930, material que ingresó a la Fototeca Nacional en septiembre de ese mismo año. Assunta Adelaide Luigia Modotti (Tina) nació en Udine, Italia, el 17 de agosto de 1896. A los 17 años emigró y se casó con el poeta y pintor Roubaix de L´Abrie Richey, mejor conocido como Robo, quien atraído por las noticias sobre México que circulaban en Los Ángeles, decidió visitarlo. Aquí murió en 1922 y Tina acudió a su funeral. Fascinada por el país regresó un año más tarde en compañía del fotógrafo Edward Weston, influencia decisiva en su vida y en su trayectoria artística. En la capital, la pareja se integró rápidamente al grupo de artistas e intelectuales que giraban en torno a Diego Rivera y al proyecto cultural revolucionario que parecía echar raíces en México. Ambos exhibieron tanto en la ciudad de México como en Guadalajara, con críticas favorables, lo que fue llevando a Tina a un compromiso mayor con la fotografía. A fines de 1925 adquirió una cámara de formato medio, una Graflex que más adelante quedaría en manos de Manuel Álvarez Bravo. En marzo de 1926, comenzó con Weston el proyecto de fotografiar artesanías y arquitectura colonial para ilustrar el libro de Anita Brenner, Ídolos tras los altares (1929), encomienda que les llevó por Jalisco, Michoacán, Puebla y Oaxaca.

    Hacia fines de ese año, Weston abandonó México definitivamente y Modotti permaneció en el país, involucrada con su quehacer fotográfico y con el proyecto político del Partido Comunista, vínculo intensificado por su relación con Xavier Guerrero, pintor y miembro activo de dicha organización. No obstante, mantuvo un intercambio epistolar con el fotógrafo, la cual permite rastrear sus inquietudes en torno a su trabajo artístico. Su obra comenzó a aparecer en revistas culturales como Forma, Creative Art Mexican Folkways, así como en publicaciones de izquierda mexicanas (El Machete), alemanas (AIZ), norteamericanas (New Masses) y soviéticas (Puti Mopra). Registró la labor de dos grandes muralistas del momento, Diego Rivera y José Clemente Orozco, a la vez que mantuvo amistad con artistas más jóvenes que experimentaban con otros lenguajes plásticos, como del movimiento estridentista. En la segunda mitad de 1928 comenzó su corta relación amorosa con Julio Antonio Mella, comunista cubano exiliado en México. En enero de 1929, Mella fue asesinado y Tina se vio involucrada en las investigaciones sobre el caso. En este clima hostil concretó dos importantes proyectos: viajó a Tehuantepec, donde realizó algunas fotografías que marcaron un giro en su lenguaje formal, que parecía encaminarse hacia una expresión más libre, y en diciembre montó en la Biblioteca Nacional su primera exposición individual. Para tal ocasión escribió una especie de manifiesto que devino en hito de la fotografía en México. En febrero de 1930 fue expulsada del país, acusada de participar en un complot para asesinar al presidente electo, Pascual Ortiz Rubio. Llegó a Berlín, donde intentó trabajar como fotógrafa sin mucho éxito. Partió a Moscú y se incorporó de lleno al Socorro Rojo Internacional, una de las organizaciones auxiliares de la Internacional Comunista. Poco a poco abandonó la fotografía, dedicando todo su esfuerzo a la acción política. En la capital soviética reafirmó su vínculo con Vittorio Vidali (el Comandante Carlos), comunista italiano al que había conocido en México, y con quien compartió la última década de su vida. En 1936, combatió en España en el bando republicano, y, ante la derrota de éste, en 1939, se vio obligada a emigrar nuevamente. Regresó entonces a la capital mexicana, donde murió el 5 de enero de 1942.

    La producción fotográfica de Tina Modotti se circunscribió básicamente a los años vividos en nuestro país, e incluso ha llegado a emblematizar algunos aspectos de la vida del México de entonces. En sus inicios como fotógrafa, privilegió las composiciones de elementos aislados de la vida cotidiana, tal como hacían en ese momento muchos autores de Europa y los Estados Unidos. Estos ensayos le permitieron desarrollar conocimiento del encuadre y de la limpieza en la composición, resultado de un meditado proceso creativo que iba desde la toma hasta el trabajo de laboratorio. Modotti incursionó en la representación de la modernidad arquitectónica y urbana. Posteriormente, su militancia política la llevó al registro de eventos del Partido Comunista y a realizar ensayos en torno a emblemas y símbolos, como la maternidad. Siempre tuvo especial sensibilidad para el retrato, los que efectúo denotan poderosamente la personalidad del sujeto. Marcó, junto con Weston, un rumbo diferente para la fotografía –que adquiriría nuevos matices en la obra de Agustín Jiménez o de Manuel Álvarez Bravo–, y es por ello que ambos ocupan un lugar destacado en la historia de la fotografía en México.

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  • Serie Museos INAH - INAH TV

    Cápsulas 

    Breves recorridos a las colecciones de siete museos: Museo Histórico Casa Allende; Museo de Sitio de Palenque; Museo Regional de Michoacán; Museo Regional de Querétaro; Museo de El Carmen; Palacio Cantón; y Museo Nacional de Historia. En conjunto van del mundo maya a la Independencia de México; del arte virreinal al imperio de Maximiliano. 

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  • Serie Mui'sapook relatos de la tradición oral de los tepehuanos del sur-Radio INAH
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  • Colección Juan Antonio Azurmendi - Fototeca Nacional

    Fotografías

    Esta colección, compuesta por 372 piezas (265 negativos y 107 positivos) tomadas alrededor de 1890 y 1905. Ingresó a la Fototeca Nacional del Instituto Nacional de Antropología e Historia en abril de 1981, gracias a la generosidad de la familia Horcasitas Azurmendi. Esta peculiar colección fotográfica perteneció a Juan Antonio Azurmendi y, en términos generales, podemos considerarla como fotografía de familia. En ella aparecen los retratos de él, de su esposa Dolores de Teresa y de sus dos hijas; los bienes y propiedades familiares, como la fábrica textil La Colmena; además de vistas de los alrededores de la Villa Nicolás Romero, en Tlanepantla, Estado de México, donde se ubicaba la fábrica. Los viajes también fueron sujeto fotográfico, de manera que encontramos tomas tanto de sus paseos en la inmediaciones de la Ciudad de México como de sus vacaciones en Europa. Sumamente atractivas resultan las fotografías tomadas en los interiores y el jardín de la finca de su propiedad, en la calle Sadi Carnot de la colonia San Rafael, en la capital. Dentro de este conjunto sobresale una serie de singulares tomas el proceso constructivo del inmueble. Los empleados domésticos aparecen muchas veces, acompañando a la familia o incluidos en el registro de la mansión. En algunas imágenes asoman amigos y otros miembros de las parentelas Azurmendi y De Teresa, acaudaladas familias porfirianas.

    Como ha mostrado Patricia Massé, si bien las placas no llevan firma, es posible reconocer en esta colección un origen común, atribuible tanto a cuestiones estilísticas como técnicas. Es claro que en el conjunto hay más de un fotógrafo, aunque también es evidente un punto de vista similar, propio de una misma clase social. Azurmendi o los fotógrafos que efectuaron las placas, operaron por lo menos con dos equipos: uno con tripié y otro portátil. El primero corresponde a la tecnología fotográfica más usual durante la segunda mitad del siglo XIX; el segundo, en cambio, se volvió popular al despuntar el XX. Es posible que en la casa existiera un cuarto oscuro.

    Estilísticamente hablando, en las imágenes es apreciable una coherencia estructural sustentada en los principios de la perspectiva y en un orden que garantiza la visualización de un espacio inteligible. En dos de las piezas, con imágenes poco representativas de su temática característica, están inscritas las iniciales J. A. del propio Juan Antonio Azurmendi, y en piezas de otras colecciones se ha constatado su firma en algunas impresiones. Las imágenes remiten al perfil de un aficionado que tomaba fotografías por placer y que se mantuvo al margen de la práctica profesional como vía de sustento. Se trata, desde luego, de un aficionado conocedor, diestro en el manejo de equipos fotográficos y con interés por la experimentación, que en este caso va desde la manipulación a la que somete algunos negativos para alterar la imagen, hasta el juego con la figura del propio fotógrafo.

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  • Acervo de armas - Museo Nacional de las Intervenciones

    Armas de fuego

    El Museo Nacional de las Intervenciones toma su nombre en recuerdo de la batalla del 20 de agosto de 1847, en la cual las fuerzas mexicanas enfrentaron, con el apoyo del Batallón irlandés de San Patricio, al ejército invasor norteamericano. Se localiza en la colonia San Diego Churubusco en la Delegación Coyoacán en el Convento de Churubusco de Nuestra Señora de Los Ángeles, de fundación franciscana. Como parte de la colección permanente que resguarda el inmueble, se encuentra un acervo de armas, el cual abarca desde la segunda mitad del siglo XVIII a la segunda década del siglo XX y consta de 56 piezas, de ellas 46 son armas portátiles y 10 de artillería, siendo las más antiguas dos cañones fundidos en 1767 y 1777 y las más modernas 3 fusiles Mauser del año 1912. Además, el conjunto ofrece ejemplares de los principales sistemas o mecanismos de disparo que se emplearon en dicho periodo histórico, a saber, la llave de sílex, la llave percusión y diversos sistemas de retrocarga y repetición. Sólo el 30 % de estas armas es original del antiguo Museo Histórico de Churubusco, antecesor del actual museo dedicado a la historia del intervencionismo en nuestro país, el restante 70 % proviene de préstamos indefinidos de las bodegas del Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec; del Museo Fuerte de San Diego, Acapulco, Guerrero; del Museo Cuauhnáhuac, Cuernavaca, Morelos; entre otros y se tiene un caso de adquisición por compra directa a un particular, registrada en el año de 1982, se trata de una carabina Winchester modelo 1886.

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  • Colección Vives Price - Fototeca Nacional

    Fotografías

    Esta pequeña colección de 533 piezas (196 negativos y 337 positivos) ingresó en la Fototeca Nacional en los años ochenta, sin quedar registro de su procedencia. Todas las fotografías son de las primeras décadas del siglo XX, y entre los temas que abordan, se encuentran escenas de las fiestas del Centenario de la Independencia, algunas relacionadas con el comercio de imágenes que se desarrolló en torno a dicho evento. Así, aparecen los desfiles y las residencias oficiales; también encontramos vistas de la Ciudad de México, paseos y sucesos destacables, las grutas de Cacahuamilpa –una de las excursiones tradicionales de la época–, el transporte ferroviario y la industria.

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  • Colección Margarita Scott - Fototeca Nacional

    Fotografías

    En agosto de 2005, Irene Margaret Castro, nieta del fotógrafo estadounidense Winfield Scott, donó al Instituto Nacionald e Antropología e Historia, 518 piezas de este autor a nombre de su madre, Margarita Scott. Esta colección completa la labor desarrollada en México por el fotógrafo, sobre todo en Chapala, donde se asentó durante algunos años de la primera década del siglo XX, efectuando vistas del México rural y documentando escenas cotidianas. Así también se incluyen algunas imágenes de California en la década siguiente.

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