Los romanos ya utilizaban una especie de letrinas con agua corriente desde el siglo III, aunque, antes de que en cada hogar existiera un inodoro - invento de Alexander Cummings del siglo XVIII- se usaba el bacín, el cual no es otra cosa que un recipiente para contener las deyecciones.

Se piensa que la palabra “bacín” proviene del latín ‘baccinus’ que podría haber sido el vaso para el vino por relación con el dios de esta bebida, Baco (Baccus). Otros nombres para el bacín suelen ser bacineta, bacinilla, orinal o como se conoce en México, bacinica.

Los materiales con que se ha fabricado el bacín son diferentes desde barro, peltre o incluso plástico en la actualidad, tal como se muestra en las imágenes que compartimos hoy. Descubre esto y más en la Mediateca INAH.

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