La cultura maya se distinguió por el esplendor de su arquitectura, en la que podemos admirar majestuosos mascarones, a través de los cuales los soberanos buscaban hacer hincapié en su origen divino, así como en el de sus antepasados.

La decoración arquitectónica con mascarones se hizo frecuente durante el periodo Preclásico Tardío, a través de ellos también se buscaba resaltar el poder de los dioses sobre las fuerzas sobrenaturales, cuyo impacto podía afectar gravemente la vida cotidiana de la población, por ello era necesario invocar su benevolencia, por ejemplo para evitar las sequías y así obtener cosechas abundantes.

Este friso con gran mascarón formaba parte de la fachada de un templo de Placeres, en Campeche, la figura central es un joven gobernante, que porta un gran tocado flanqueado por deidades ancianas que puede significar el registro del cambio de poder entre dos gobernantes, mismos que alternaban con dioses. Este elemento arquitectónico data del periodo Clásico Temprano y actualmente forma parte de la colección del Museo Nacional de Antropología. Conócelo en la Mediateca INAH.

Ir al contenido