El juego de pelota fue una practica común, de gran importancia, que llegó a tener un profundo simbolismo mágico-religioso entre las diversas culturas mesoamericanas, pues representaba la regeneración de la vida y servía para garantizar el orden cósmico.

En la región occidental del país se desarrolló una de las modalidades más antiguas del juego de pelota, tal como lo demuestran estas figurillas modeladas de barro que representan a un grupo de jugadores acompañados de tres mujeres. Los jugadores destacan por su indumentaria, que incluye una protección en la pierna y un bastón para golpear la pelota. El conjunto fue rescatado de una de las tumbas del sitio conocido como El Opeño, municipio de Jacona, Michoacán. Data del periodo Clásico y actualmente forma parte de la colección del Museo Nacional de Antropología. Conócelo en la Mediateca INAH.

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