Misionero jesuita martirizado al llevar a cabo su labor evangelizadora en Japón, condenado a muerte el 5 de febrero de 1597, en cumplimiento del decreto emitido por el gobernador Toyotomi Hideyoshi.

A consecuencia de dicho decreto, Santiago Kisai, junto con otros 23 misioneros franciscanos y jesuitas, fueron martirizados hasta morir. Primero se les cortó la oreja izquierda y así ensangrentados fueron llevados por varias poblaciones hasta llegar a Nagasaki, lugar en el que fueron sujetados a cruces con cuerdas y cadenas, tanto en los brazos como en las piernas y un verdugo les atravesó el costado con una lanza.

En este óleo sobre tela se representa a Santiago Kisai después de haber sido atravesado por la lanza, motivo por el cual brota sangre por sus costados. Un ángel lo corona con rosas, como símbolo de victoria y de la alegría del cielo al recibir su alma. Los 24 mártires fueron canonizados por Pío IX en 1862.

Esta pintura data de la primera mitad del siglo XVII y actualmente forma parte de la colección del Museo Nacional del Virreinato. Conócela en la Mediateca INAH.

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